L e dieron la bandera americana, que había cubierto el féretro.- Todo un patriota. - Repitieron la letanía a Clyde Tolson . Después de todo, querían quedar bien con quien podría tener toda una Caja de Pandora en sus manos. Los dosieres que Edgar Hoover , el finado, con tanto primor archivó en vida,y que de salir a la luz, se convertirían en una bomba de relojería aún discurridos años de la muerte de algunos de sus implicados. Otros garufas que seguían más vivos que nunca, temían con razón que se hiciesen públicos aquellos memorandos, que escarbaban en las facetas más oscuras de su intimidad. El propio Presidente Richard Nixon tan dolido aparentemente, ocultó sus congojas en las exequias. Una legión de hombres de negro habían volado por esta razón al apartamento de John Edgar Hoover la misma mañana del deceso. Su objetivo hallar cualquier documentación comprometida, que implicase a personas importantes para la nación. Como supimos más tarde, en ese archivo de los desagravios, Martin...
Un viaje por la historia y la cultura