Antes de empezar, con el llamado último maldito de la literatura, Roberto Bolaño , que baqueteado recorrió los inframundos de la poesía mejicana, y cuyos avernos tan bien plasmó en sus Detectives Salvajes, deberíamos narrar mis piruetas de funámbulo para que recayese en unas manos del todo inhábiles una sección de cultura de una revista de tirada media (ambos hechos guardan relación y alguno me motejará de paracaidista, intruso, aventurero). Con afán amateur de las letras, escribí un artículo técnico del funcionamiento del sistema bancario europeo, en el que desvelaba desde mi punto de vista los arcanos en los que se engrana la causa de tantos de nuestros desconsuelos durante la crisis. Quizá llegaba a conclusiones viciadas en el mismo, no caeré en esa especie de onanismo intelectual de muchos economistas, que revisten sus hipótesis de la aureola de la única verdad. Pero más allá de las disquisiciones económicas, casi siempre bizantinas, aquel artículo le encantó al ...
Un viaje por la historia y la cultura