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Un hombre pobre con dinero.

"Todo hombre tiene que creer en algo; yo creo que me darán otro trago." W. C. Fields Con la cabeza redonda y grande hundida con sus hombros en toda una Biblia, le sorprendió un amigo que le vino a visitar al hospital, y que apareció de improviso por el quicio de la puerta. El misántropo del celuloide por antonomasia, ¡leía las Sagradas escrituras! Si odiaba la Navidad. Además, fue testigo de las berraqueras con directores y guionistas, porque el diálogo no se ajustaba al sello de sus personajes ¿ No había tenido tiempo a leerse el guion? Un enfant terrible, que produjo verdaderos quebraderos de cabeza en la industria del cine.  Pero también en honor a la verdad, su humor fue único, pensó el colega mientras le abordaba con chanzas y con una pompa impostada, cuyo fin era animarle en la convalecencia.- ¡Cómo que leyendo literatura celestial! Esas conversiones no son buenas, querido señor Fields. Somos pecadores y los arrepentimientos a estas alturas, valen de poco.
El enfermo dij…

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