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Mostrando las entradas etiquetadas como Lucky Luciano

La isla de George Perec

  H ablábamos en portugués de literatura, con el cansancio y la noche esculpida en nuestros rostros. Desgalichados, y foscos, sin duda, el Café Gijón nos inducía a una atmósfera literaria. Cómo ser inmune sino a lámparas que remedaban estalactitas, y al eco de conversaciones ahogadas en el tiempo. Hasta nos acordábamos de la historia de ese ilustre artista gafe, y de un incrédulo y no menos insigne periodista. El juntaletras peroraba que en el siglo de la ciencia, por supuesto el veinte, no cabía pensar en la mala suerte, lo cual era propio de perdedores. Uno de los más grandes escritores del momento.  -            Cada uno se labra su destino. – Tenía las pupilas abismadas en su certeza, la del siglo de las luces, pero también de las sombras. No tardó en cambiar de opinión por cuanto bastó que se invocase el nombre del maula, que también frecuentaba el Gijón, que se estampó un automóvil contra el café, y casi arrolla su mes...

Hoover

L e dieron la bandera americana, que había cubierto el féretro.- Todo un patriota. - Repitieron la letanía a Clyde Tolson . Después de todo, querían quedar bien con quien podría tener toda una Caja de Pandora en sus manos. Los dosieres que Edgar Hoover , el finado, con tanto primor archivó en vida,y que de salir a la luz, se convertirían en una bomba de relojería aún discurridos años de la muerte de algunos de sus implicados. Otros garufas que seguían más vivos que nunca, temían con razón que se hiciesen públicos aquellos memorandos, que escarbaban en las facetas más oscuras de su intimidad. El propio Presidente Richard Nixon tan dolido aparentemente, ocultó sus congojas en las exequias. Una legión de hombres de negro habían volado por esta razón al apartamento de John Edgar Hoover la misma mañana del deceso. Su objetivo hallar cualquier documentación comprometida, que implicase a personas importantes para la nación. Como supimos más tarde, en ese archivo de los desagravios, Martin...