S e sumaron varias mesas para recibir a la plétora de nuevos poetas entre las brumas de tabaco del Colonial . Con un fino bozo, albergaban sus congojas más secretas, en peregrinación a mendigar un veredicto de aquel tipo extraño, que parecía un chambón debido a su larga estatura. Más alto que la torre Eiffel, solían decir sus coetáneos, al divisarle con sus morosos trancos en el Paseo del Prado, mientras peroraba con un Borges , iniciado en los misteriosos mundos de la literatura gracias a él, Rafael Cansinos Assens . ¿Se habría inspirado el bonaerense en aquellos lejanos paseos por el Madrid del veinte, para escribir la parábola de la tortuga y Aquiles? El propio autor de Ficciones que se reconoció mal versificador, se empapó en cualquier caso de la sapiencia del fundador del ultraísmo y hasta perpetró unos pésimos versos ultraístas, que había escondido para dejar inermes a sus críticos más acerados, pero que en su visita homenaje del 85 en el Centro de la Villa, había confes...
Un viaje por la historia y la cultura