A escondidas, las tres figuras masculinas mascullaban soliviantadas qué fin dar a la paradoja que escondía la señal registrada por la antena del observatorio. Les ponía en una complicada tesitura, porque el radioespectro revelaba una frecuencia insospechadamente regular ¿Por qué? ¿ Y sobre todo qué hacer? Son preguntas que aquella noche les reconcomieron por dentro, y que habían sobrevolado la pieza como fantasmas, sin saber ninguno a qué atenerse. En cualquier caso, uno de los tres atribulados profesores recordó un viejo adagio de los astrónomos en cuanto a que una repetición de la señal es algo excepcional, dos un hecho prodigioso pero tres un fenómeno imposible. Se habían quedado sin palabras, puesto que el pico en la gráfica se repetía con la misma frecuencia, un segundo, y eso sólo podía significar que era emitida por un ser inteligente , desde el otro lado del espacio. El más joven de ellos, con los ojos llorosos por el escozor que le produjeron el humo de l...
Un viaje por la historia y la cultura