Habíamos dejado a Philippe Pellegrini con sus tribulaciones amorosas y los preparativos de la redada contra la banda especializada en tráfico de arte, que habrían de desvelarle toda la noche. Aovillado en la cama y aferrado a la almohada como si fuese la cintura de la inspectora Antoinette , sueña sin embargo con la comedida Rose Valland , una heroína que había iluminado sus ilusiones de adolescente. Mientras su hermano mayor Aldo complementaba su bicicleta con el fin de emular al ciclista Gianni Bugno , la hormiguita de Philippe compraba libros de arte con los trabajillos que le surgían esporádicamente. Recorría de manera piadosa y a escondidas los mercadillos de libros de segunda mano parisinos, donde se topó con un perturbador Samuel Beckett que se daba réplica a si mismo. El ayudante del gran James Joyce , que era una celebridad gracias a Esperando a Godot, se había convertido pocos meses antes de su muerte en una ruina física,...
Un viaje por la historia y la cultura