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Mostrando las entradas etiquetadas como Cansinos Assens

Bataller, el Atila librero de viejo

E l viejo Bataller era toda una institución del Rastro , y de cualquier lugar en el que los torreones de libros, como columnas de lomos dorados, brillasen a plena luz del día. El Rastro, alfoz maldito de las letras y de los cachivaches más inverosímiles, en el que merodeaban personajes de lo más siniestro con tal de hacerse con un tesoro; a él en cambio no le interesaban los cuadros, por mucho que hubieren aparecido unos Grecos de la nada. Hallar uno de ellos le habría sacado de su inmensa pobreza. Pero quién puede cambiar la vida si no se sabe vivir de otra forma, más que vendiendo libros y luchando por quimeras. Nos situamos en el mapa del tiempo. España permanece neutral, mientras en los campos de batalla las potencias europeas dirimen sus fuerzas en la llamada guerra del catorce o Gran Guerra, como ustedes prefieran. Por esa razón, a quien quiera emprender en España, se forra. Todo es vendible en una Europa que dedica completamente sus esfuerzos al frente. No hacen falta grandes ...

Huidobro, baleador de versos y excusas.

Sabíamos que con  Altazor , encimó cumbres insospechadas de la poesía. Por su precocidad y plasticidad fue realmente envidiado. Sin embargo, el gran amor de su vida, María Teresa Wilms Montt , tuvo un final desgraciado que jamás habría barruntado, y por culpa del cual Vicente Huidobro , el gran poeta, apenas tuvo consuelo en los años siguientes. Un halo de tristeza velaba su rostro de gentleman chileno, los sinsabores de un amor no correspondido, con un epílogo tan trágico que estuvo siempre presente en su mirada. Cada vez que enfrentaba a su amada, un labio feble que no pudo controlar mientras bebía los vientos huracanados o tibios por aquella maravillosa musa. María Teresa siempre fue un ángel quebradizo y de extraordinaria belleza. Su extrema fragilidad le hacía caer en los avernos a los que Huidobro acudía en su rescate. Como aquella vez que enclaustrada en un convento por un marido celoso y que en sus ataques de ira, golpeaba a la joven María...

Don César, ¿el Céline español?

" El oficio del periodista es tocarle los cojones a los ángeles " Unas veladas sombras se ciernen sobre la figura de uno de los mejores articulistas españoles, tanto que en el año 2014, la fundación Mapfre retiró el nombre a uno de los premios de periodismo mejor dotados del universo literario  (ver cambio de rumbo de la compañía de seguros, que instituía ese premio y luego lo rebautizaba por su propio nombre, más aséptico,  Premios Fundación Mapfre   en un artículo de El País)   . Su cara de pipa y normalmente atezada como bon vivant costero, los rieles del bigote bien finos, y su eterno cabello perfectamente pegado al cráneo, le convirtieron en una de los personajes públicos dominadores de la escena cultural española durante la primera mitad del siglo XX. Sus inicios algo esperpénticos, resonaron en las marmóreos veladores de la cultura, pues el púber en su primera comparecencia en el Ateneo de Madrid , pareció demasiado pagado de si m...

Musa de piratas y bohemios

Una humareda azul intensa como sus pupilas, se desprendió del cigarrillo con filtro. Sofisticada, gambeteaba por la malograda pieza con tiento, mientras expelía frases con su voz argentina y alguna palabra en francés. - ¿Así que usted es Don Ramón? ¿El famoso Don Ramón?- El literato asintió con aires principescos. La joven dama entretanto siguió revoloteando en torno suya, enervando por su extraordinaria belleza, al maestro. - ¡Quería conocerle si no es mucho fastidio, mom chéri !- El poeta calibraba la hermosura de aquel ángel caído del cielo. Unas incipientes ojeras denunciaban sin embargo, una vida disipada. Don Ramón no le quitaba ojos, estudiaba a la joven, porque quería llegar a sus propias conclusiones. Había oído hablar tanto de la musa de los bohemios parisinos, que le azuzó una curiosidad insana. Manco, estaba garabateando con el otro brazo, el derecho y el que le quedaba, unas notas de la próxima novela y vino aquella c...

Luces de bohemia

Quién no en un debate, en medio del enojo recurre a los sabios antiguos para dar más preeminencia a sus opiniones. Una tentación a la que nos aferramos, para darnos un regusto y una patina intelectual, pero a veces la cita se perpetra y adapta a las circunstancias, reinterpretándola penosamente cuando se saca de contexto. Si no nos esforzamos en buscarle su verdadero marco de referencia, la nueva luz llega a ser irrisoria y cegadora. Así ocurrió que se habló pomposamente en sede parlamentaria de los espejos cóncavos que reflejaban las caras de los héroes que iban a sacar de la penuria al país. Pablo Iglesias se había sacado de la chistera una lectura inimaginable en Ramón Valle- Inclán .De esta guisa los fementidos regeneracionistas o regeneradores, se asomaban al Callejón del Gato y sus cuerpos quedaban deformados por los espejos cóncavos y convexos. Desempolvando alguna crónica de Madrid, llegamos a la conclusión de que  algunas tiendas del primer Madrid del siglo XX   pu...

Antonio Rossas y el treinta y dos.

Me bamboleaba en el treinta y dos con una resaca literaria y de Hendrick´s ; desde luego me había empapuzado de buena ginebra, por lo que parecía una marioneta aferrado a una de las barras de aquel autobús. Afuera el otoño del Retiro inflamado de colores ocres, inspiraba mis ideas que venían a ráfagas y por supuesto a tientas, tras la ingesta de alcohol. Porque todavía recordaba la conversación elevada de tono que había mantenido con mi profesor de portugués, Antonio Rossas, un intelectual de izquierdas, que si se me permiten señalar tachas ajenas, tenía enormes lagunas en nuestra literatura. Lastrado es verdad por muchos tópicos (1) , pero me había afirmado sin embozo.- Desde hace un siglo o más, no ha nacido ningún autor español de renombre, Muna. Quizá Galdós, pero es demasiado popular. De los de ahora me gusta muchísimo Enrique Vila- Matas. -           A mi también.- Le respondí con desgana. Como un ángel caído del 2012, ...