Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Marx

El gran Reino Celestial de la Paz.

S ecretaba un rumor confuso. Medio embebido en imágenes, señaló aturdido a una sombra y logró articular palabras. - ¿Eres tú? - Los viandantes guardaban cierta conmiseración con aquel bulto recostado en un callejón, mientras la ciudadela revivía en su ostentación ampulosa. Había recuperado algo del viejo esplendor. La Primera Guerra del Opio había humillado a un régimen por el que en aquella región no se tenía mucha simpatía, más bien una honda aversión. La corrupción de los manchúes llegó hasta los más recónditos lugares de la administración. Aquella piltrafa que rezongaba pasajes de la Biblia, fue un estudiante modélico, inteligente. Sin duda, su familia de la etnia hakka  creyó que Hong Xiuquan haría una carrera muy brillante en la administración y les sacaría de la pobreza. Pero los manchúes se cooptaban a sí mismos, huelga la redundancia con el fin de remarcarlo, pues no querían que nadie ajeno entrase en los cenáculos de poder. La frustración del joven Xiuquan le condujo po...

Camarada príncipe.

C on ojos de ratón asustado, salió de su madriguera. En el exilio se valoraba su alcurnia, hijo de un Ministro del Gabinete de 1905, que tan bien resistió los embates revolucionarios en opinión de la nutrida representación de la Rusia blanca. Qué se pecase de excesos, el tiempo había juzgado como erróneas aquellas apreciaciones. Sin embargo, que su editor le ofreciese realizar una biografía del demonio, le había hecho olvidar su ronquera.- Pero, señor, cómo quiere que sea imparcial, si he de escribir sobre el causante de tantas de nuestras desgracias. ¿ No me ve? - Un gabán ceniciento y roto, las ojeras que circundaban su mirada llena de congojas. - Creo en usted, señor Príncipe. Hará su tarea de la forma más fiel posible, le conozco. Y para desnudar a Lenin, no hace falta más que contar la verdad.  Con el domingo sangriento de 1905, el hilo invisible y robusto que unía al Zar con sus súbditos, se quebró inexorablemente Así se encerró en un torreón lleno de farallon...