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Mostrando las entradas etiquetadas como Praga

El violinista del diablo.

N o podría haberlo soportado más. A mi cabeza embotada volvían a acometerla las mismas cerdas de un violín imaginario, que unos trasgos no cesaban de tocar, cuanto más concentración exigiese la tarea que hacía. Alguna vez girando la cabeza de forma súbita, creía sorprenderlos corriendo por encima de las cuerdas. Pero desaparecían; no así las fusas, blancas, negras y semicorcheas, que volaban en una especie de magia, y que se habían convertido en mi castigo por un acto repleto de codicia. ¡ Les contaré! Era aquel violín fruto de mis congojas, que cuando quise abandonar en medio del campo, y  una serenidad cundía en mí, al pensar que por fin me había desembarazado de él, madre aparecía con el maldito estuche, para rogarme que cuidase con más primor, cosas tan caras.  O que no ardía al rociarlo con gasolina. Me ponía lívido entonces. ¿Cómo escapar a su influjo y al del diablo? El genio de Génova,¿poseído por el diablo? ...

El Golem de Meyrink

La noche se cierne sobre las callejuelas de Praga, vestida con sayo lunar y repleta de misterios indecibles. Pueblan las tabernas los seres más extraños, noctívagos de vocación, que murmuran que la criatura había existido, mientras tomamos unas cervezas calientes, porque el invierno checo se ha presentado con toda crudeza. Los zancos resbalan y no es difícil que se trencen las piernas mientras se camina por las aceras nevadas de Staré Město , para al cabo de unos segundos desmoronarte en el duro empedrado. Lo peor es que el viejo judío de los dientes mochados que tenemos delante, se reafirma en que ha visto su sombra, paseando más allá de la medianoche. Nadie le había invitado a sentarse con nosotros, pero como buen gorrón, nos escamotea unas  Pilsner Urquell  a cambio de alguna de sus historias. Cuentan de él que fue escritor, aunque perdió todo punto de mesura cuando se dio de bruces con la bestia. Desde entonces,  deambula como una...