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Mostrando las entradas etiquetadas como James Joyce

La Rive Gauche

  A lgo se estaba galvanizando, para ilustres personajes, que anhelaban encabezar las manifestaciones juveniles, que surgían con lemas que han pasado a la posteridad tanto por su candidez, como por tornarse en un preámbulo de una neoburguesía más vacua si cabe. Quisieron arrumbar el viejo régimen, cambiar nuestros patrones de consumo, hacia un mundo de instantes y experiencias, " consume menos, vive más " Aun así surgían tótems como Michel Foucault o Jean Paul Sartre , viejos en aquellas imágenes,  rodeados de infantes en actitud vociferante, iconoclastas y que sin embargo reverenciaban sobre todo al segundo. Porque muchas de aquellas consignas, que derribaban los mitos y las barreras de un profesorado distante, habían sido propuestas por Sartre y su omnipresente mujer, Simone Beauvoir , treinta años antes. Y de forma más incendiaria por movimientos de vanguardias como los futuristas. O un Apollinaire, que había proclamado que no había nada más caduco que un museo.  Un l...

Shakespeare and company

   C oloca ese ejemplar de  La tierra  baldía  en el cajón verde de fuera, Enrique.       - ¡Me llamo Ernest, Alice!- Le insistió su invitado de rasgos fenicios, mientras la muchacha se esponjó en una sonrisa. Le resultaba agradable el hombre con piel aceitunada y unas  grietecillas en torno  a sus ojos.              Ernest o Enrique se esfumó seguidamente por la puerta de entrada y contempló los sobredorados del ejemplar de La Tierra baldía, amarilleado en su interior, que relucían en un día de cielos abiertos, en aquel lado del Sena. Era su obra preferida de  T. S. Eliot , cosas del destino.  Cuando soñaba con ella, canturreaba “ The Chair she sat in, like a burnished throne ”.  Quería ser  puro  sin duda, completar el ritual rigurosamente como cualquier “ tumbleweeds ”. Trabajaría por ende unas horas  a cambio de ser albergado en el pr...

Las dublinescas de Mario Muchnik.

“ El protagonista de Dublinesca son muchas personas, empezando por mi ” Enrique Vila- Matas Como caído del cielo a la sala oblonga de la biblioteca a la que normalmente acudo, avisté un ejemplar de  Dublinesca  i nmaculado, agazapado entre un mar de lomos y una sopa de letras de nombres. Es una porfía muy común con nuestra memoria, en la que nos debatimos los lectores más dispersos. Súbitamente se nos desvanecen en la biblioteca las ideas que llevábamos preconcebidas, en cuanto a las lecturas a las que queremos encomendarnos en las siguientes semanas, y que por supuesto se nos olvide el lenitivo a tanta desmemoria: la lista que confeccionamos primorosamente a guisa de  chuleta literaria  en un resto de papel. Así, en ese instante crecen los anaqueles como si fuesen las paredes de un laberinto y nosotros nos achicamos como infortunados y sudorosos  teseos  - De qué te sirve apuntarte tantas referencias, si al final no te acuerdas de ning...

Do cristal a cinza

Se acerca el final de toda una   Liga , con tres equipos aferradísimos a las primeras posiciones y una horquilla de un punto, tan parva que cualquier desenlace se nos antoja posible. Estábamos con estos trances cancheros tomando un café en La Alameda de Osuna y la humareda del cigarro de mi amigo Manuel Ontiveros pululando sobre nuestras cabezas, cuando me preguntó jocoso, con una sonrisa que cuelga de su fino bigote de galán, que quién creía que iba a ser el próximo campeón de Liga. Mi amigo está representando en los escenarios el papel de un sufrido padre de familia, y el bigote parece un postizo, en una cara apenas apergaminada. A veces Ontiveros suelta unos zurriagazos, que como cancerbero de sus difíciles paradojas, me deja sin habla. - Pues no lo sé, Ontiveros, puede que hasta la última jornada tampoco lo sepamos. No soy Rappel . - Si lo fueses, Muna, sabríamos quién no sería el campeón.- Me dijo envuelto en el misterio. - ¿ Y cómo es eso, Manolo? - Rappel no aci...