Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Mariscal Petain

El Ruiseñor

D os hermanas en el parteaguas de la historia en que se convirtió Francia en los años cuarenta. La mayor,  pudorosa y prudente, frente a la hermana impetuosa joven que quiere cortar las hierbas frescas antes de que se agosten. Esta última sigue una singladura poco recomendable: de un colegio a otro, porque no se resiste a las convenciones de una sociedad que busca como buena casamentera, educar a las mujeres en los valores de la esposa sumisa. Pero de pronto todo aquel mundo de cartón piedra se desvanece, cuando los tanques de Guderian con sus orugas resonando como ecos de una destrucción voraz, irrumpen en las Ardenas, escamoteando por supuesto a la reluciente Línea Maginot el protagonismo que le había reservado presuntamente la historia . Y gracias a la Guerra relámpago , la Wermacht está a punto de acabar en mayo con las tropas inglesas y francesas en Dunquerque, para poco después ocupar la capital, París. Antes como sabemos, el ...

Sartre contra Camus

En la lontananza se habían admirado e incluso Jean Paul Sartre quiso conocer al autor de novelas tan brillantes como El Extranjero  y de ensayos como el Mito de Sísifo , que le habían deslumbrado. Qué desde la periferia se escribiese tan bien y hurgando con el dedo en infinidad de llagas por las que supuraba el existencialismo, le dejó anonadado. Aunque Jean Paul más se sorprendió cuando se encontró con él, un día otoñal de 1942, en el que se presentó aquel joven con la gabardina empapada. Un pied noir guapo con estilo;  los labios que enroscaban un cigarrillo que parecía perenne y unos ojos claros como el alba. Albert Camus , el joven canalla, era la antítesis a él, que se consideraba un viejo prematuro. Las muchachas giraban los cuellos en cuanto el argelino hacía acto de presencia en cualquier antro, hasta su eterna compañera, la escritora Simone de Beauvoir , ardía silenciosamente en deseo por Albert. Ella fue testigo de aquella relación qu...