Año 1938. Telón de fondo, un París de cielo volátil. Las nubes apeñuscadas, descargan una tormenta repentina sobre los Campos Elíseos. ¡Ábrase el telón de esta ópera bufa que es la vida! U n rayo ignoto, así fue su vida. Luego una rama que le alcanzó en la cabeza en plena tormenta, y ahí yacía, exánime, como un bulto desmadejado, la camisa con los botones que un galeno le había arrancado, con el objeto de reanimarlo en vano. Cuando llegaron los periodistas a los Campos Elíseos, donde tuvo lugar la tragedia, propalaron ecos en el aire. No en vano, los sucesos eran de las piezas periodísticas más codiciadas por los lectores parisinos. La víctima era un conocido dramaturgo se resabió uno de ellos, con más pinta de vagabundo que de reportero. Farfulló algo en alemán, lo que despertó las sospechas de los concurrentes. La tensión con los boches se cortaba en el aire de cualquier conversación, hasta que surgía el irredentismo entre los propios franceses, que qui...
Un viaje por la historia y la cultura