Iba agazapado tras unas gafas de sol, para ocultar mis espléndidas ojeras, y con una gabardina marrón clara, que tapaba los cuatro trapillos que me había puesto para salir del paso. Era un sábado resacoso; todavía resonaba en mi cabeza Bohemian Rapsody, que se había convertido en nuestra canción ritual, porque encauzaba todas nuestras euforias de una noche siempre promisoria, que con todo, al final siempre se mostraba desdeñosa en cuanto a nuestros anhelos de encontrar el amor. A pesar de mi aspecto macilento, me moví como una gacela entre los estantes de un gran almacén cualquiera, cuando un inmenso chirrido similar al graznido de una sirena, interrumpió las reflexiones con las que habitualmente me fustigo. - ¿No te acuerdas de mi?- Me preguntó una vivaracha pepona.” Mamaaa, just killed a man” la voz de Freddie Mercury todavía repiqueteando en mi cabeza, y las facciones de la muchacha complacida, que me recordaban a alguien. ¡Despierta, Muna! - ...
Un viaje por la historia y la cultura