No nos producen muchos desvelos las alabanzas y pleitesía poco disimulada, que rinden a menudo a delincuentes consagrados al mal, algunos actores del star system hollywoodiense . Sin casi embozo y con aires de francachela, se disfrazan de reporteros para acercarse al mito encarnado por un tipo, que no deja de ser un diablo que condena a su comunidad a la marginalidad. Pero estos presuntos benefactores se han enquistado en sociedades como la mejicana. Con una mano otorgan una limosna con la que pretenden justificar la riqueza que quitan con la otra, no sólo material sino de un futuro de posibilidades que acaba discurriendo indefectiblemente, con el recurso de la violencia, por el mundo de los bajos fondos. Como le ocurrió al propio Alfonso Al Capone Scarface que llegó a convertirse en uno de los iconos norteamericanos del siglo XX . Su cicatriz, a la postre su seña de identidad, fue consecuenci...
Un viaje por la historia y la cultura