Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Borges

El talego y Dickens

- La prisión por deudas fue muy habitual en el pasado.- Apremio con mis dedos juguetones, el cáliz del gin tonic. Habíamos dejado el güisqui, la sangre de los cobardes según Charles Bukowski , que a falta de aplomo se toman un Macallan de doce años. Temo no obstante, aferrado al vaso que me refresca la mano en una tarde vaporosa y de canícula de julio, que se derrita todo el hielo para finalmente aguarme la ginebra.- Hemos progresado mucho desde entonces. Salvo que se evidencie un afán de apropiación indebida , la ruina no se traduce en cárcel. - Menos mal, porque con la crisis, hubiésemos pasado muchos por el talego.- Respira aliviado Ontiveros, que apura en una calada, la colilla moribunda que reverbera en sus labios. - Nos habríamos librado cuatro gatos. - Fíjate en  Charles Dickens . - Poco después, nos confundimos en nuestra cháchara con el periplo vital, de manera condensada, del gran escritor inglés. Quién no se ha despertado lívi...

El incierto señor Cheever

" It was of those midsummer sundays when everyone sits around saying, " I drank too much last night " ( T he Swimmer, John Cheever 1964 ) Con la resaca a cuenta de los sistemas de educación (1)   parece que la historia de John Cheever nos ilustraría un poco sobre tantos enconos encendidos, que despierta este tema. Cheever, es sin duda uno de los mejores cuentistas del siglo XX y no va con dobles intenciones, porque como  él mismo confesó, de no haber sido expulsado del Instituto, " quizá habría sido dependiente de una estación de servicio o algo por el estilo ". Se trata cómo no de una boutade que realza los caprichos del destino, que algunas veces forja a los mejores hombres. Pero cómo hubiese frenado este tipo una elocuencia inefable (2) que logró plasmar en un primer relato,    Expelled,   que  con tan sólo diecisiete años  asombró al mundo editorial por la gran calidad literaria que atesoraba .  Algunos críticos intuyen  ...

Cafés de Madrid, parlamento y cuna de literatos.

S e sumaron varias mesas para recibir a la plétora de nuevos poetas entre las brumas de tabaco del Colonial . Con un fino bozo, albergaban sus congojas más secretas, en peregrinación a mendigar un veredicto de aquel tipo extraño, que parecía un chambón debido a su larga estatura. Más alto que la torre Eiffel, solían decir sus coetáneos, al divisarle con sus morosos trancos en el Paseo del Prado, mientras peroraba con un Borges , iniciado en los misteriosos mundos de la literatura gracias a él, Rafael Cansinos Assens . ¿Se habría inspirado el bonaerense en aquellos lejanos paseos por el Madrid del veinte, para escribir la parábola de la tortuga y Aquiles? El propio autor de Ficciones que se reconoció  mal versificador, se empapó en cualquier caso de la sapiencia del fundador del ultraísmo y hasta perpetró unos pésimos versos ultraístas, que había escondido para dejar inermes a sus críticos más acerados, pero que en su visita homenaje del 85 en el Centro de la Villa, había confes...