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Mostrando las entradas etiquetadas como el Purgatorio

La Santa Compaña

  A l abrir mis párpados, fui consciente de que no seguiría siendo el mismo. Había vuelto de una pesadilla en la que fantasmas discurrían por  trochas inverosímiles. Cuando corrí con la certeza y el pavor alabeado en mis labios, en medio del bosque de eucaliptos y por entre los médanos,casi no me salía la voz. – ¡Era yo, era yo! -           ¿Qué dices, Luso? – Me preguntó Casilda que parecía declamar con el acento argentino tan cantarín. Estábamos en la pieza que hace de nuestro gabinete, y en la que nos enclaustramos escapando del alboroto establecido como norma por nuestros chicos adolescentes. Ella se me acercó con su andar clueco, sus pechos irreverentemente grandes y el cigarrillo apostado en sus belfos. – Parece que estás en otro lugar. ¿No me hacés caso? ¿Has terminado con el ordenador? – Asentí con la cabeza, con aires de vacuo entusiasmo, porque sabía que había vivido eso. Repetiría por conocido lo que iba a decir, pero C...