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Mostrando las entradas etiquetadas como Enrique Vila-Matas

La isla de George Perec

  H ablábamos en portugués de literatura, con el cansancio y la noche esculpida en nuestros rostros. Desgalichados, y foscos, sin duda, el Café Gijón nos inducía a una atmósfera literaria. Cómo ser inmune sino a lámparas que remedaban estalactitas, y al eco de conversaciones ahogadas en el tiempo. Hasta nos acordábamos de la historia de ese ilustre artista gafe, y de un incrédulo y no menos insigne periodista. El juntaletras peroraba que en el siglo de la ciencia, por supuesto el veinte, no cabía pensar en la mala suerte, lo cual era propio de perdedores. Uno de los más grandes escritores del momento.  -            Cada uno se labra su destino. – Tenía las pupilas abismadas en su certeza, la del siglo de las luces, pero también de las sombras. No tardó en cambiar de opinión por cuanto bastó que se invocase el nombre del maula, que también frecuentaba el Gijón, que se estampó un automóvil contra el café, y casi arrolla su mes...

Un hombre sin atributos.

Al hilo de una obra de  Enrique Vila-Matas ,  Dublinesca,   y las memorias del prolífico editor  Mario Muchnik , nos habíamos adentrado en la anterior entrada casi sin regomello en el devenir de la literatura y si en cualquier caso, el formato electrónico, por el que claman en contra numerosos autores, no es más que un cambio de presentación y lo mismo que implica amenazas para el creador – la fementida piratería- también puede ser una oportunidad por su capacidad de  tocar más puertas, esto es,  permitiría   una mayor difusión de su trabajo. A Don Mario, soñador de distopías, más que la velada incertidumbre que se cierne por los usos que los lectores hacemos de los contenidos en formato electrónico, le inquietaba nuestra molicie, más en concreto la de las nuevas generaciones y no tan nuevas, a las que tanto nos gusta  cacharrear  con las tecnologías. En el pecado llevaremos la penitencia parece sugerir el agostado editor, po...

Las dublinescas de Mario Muchnik.

“ El protagonista de Dublinesca son muchas personas, empezando por mi ” Enrique Vila- Matas Como caído del cielo a la sala oblonga de la biblioteca a la que normalmente acudo, avisté un ejemplar de  Dublinesca  i nmaculado, agazapado entre un mar de lomos y una sopa de letras de nombres. Es una porfía muy común con nuestra memoria, en la que nos debatimos los lectores más dispersos. Súbitamente se nos desvanecen en la biblioteca las ideas que llevábamos preconcebidas, en cuanto a las lecturas a las que queremos encomendarnos en las siguientes semanas, y que por supuesto se nos olvide el lenitivo a tanta desmemoria: la lista que confeccionamos primorosamente a guisa de  chuleta literaria  en un resto de papel. Así, en ese instante crecen los anaqueles como si fuesen las paredes de un laberinto y nosotros nos achicamos como infortunados y sudorosos  teseos  - De qué te sirve apuntarte tantas referencias, si al final no te acuerdas de ning...

Aperturas de ajedrez y literarias.

Dicen que las aperturas de ajedrez, aparte de ingeniosas y bellas, pueden desatar a posteriori todo un compendio estratégico, y en el fondo determinan el desarrollo de la partida. Casi como un haiku , cuando más condensadas llegan a ser más desbaratadoras de las defensas del rival. La más común y popular sería la apertura Ruy , llamada así en honor del cura que la pergeñó hace cinco siglos, a la que se le suceden como centellas la defensa Morphy , la Steinitz y como juego de posibilidades infinitas, toda una miríada de alternativas y subalternativas , que crecen en ramificaciones eternas cada una con los nombres de sus creadores ( http://ajedrez.about.com/od/openings/tp/TopOpenings.htm ) . En cualquier caso, la sencillez es la clave de una hermosura que se nos escapa a los legos en juego tan valiente en el que empeñamos nuestra inteligencia y  que generó antaño prodigiosos beneficios a su creador y un quebradero de cabeza para su riquísimo mecenas, que tras su promesa, se debió...