" Veni, vidi, vici " Julio César L legó con su maleta de cartón a un Madrid algo convulso. El filósofo Ortega había escrito su famoso artículo El error Berenguer , y se había convertido en un intelectual muy reconocido en Argentina; fue recibido con un clamor femenino inusual, y ejerció de páter espiritual de muchos pensadores de aquel país. Pero ella vino por el camino contrario, con un repertorio de tango, que desempolvaba brillantemente gracias a unas estupendas cuerdas vocales. Su forma de decir "posho", un acento que sin que valgan las redundancias acentuaban los encantos de Doña Celia Gámez , que pronto se adaptó a las modas de su país de acogida. No en vano, había huido de la Década infame (1) , esa colosal manía del país de la plata de buscarse las vueltas, para disipar todo un caudal de bienestar, y en la que los milicos se hicieron con el poder cobrando un protagonismo con el que algunos se complacían. Una actriz prometedora posaba para Car...
Un viaje por la historia y la cultura