A los cristianos, la manzana fementida, nos evoca al objeto de la discordia en el Paraíso , cuyo disfrute nos despojó de él. Veleidosa Eva , a la que achacaremos nuestra forma insidiosa de ganarnos la vida, esto es, a que debamos sudar la tinta gorda para ganarnos el sustento, en vez de que éste llegue caído del cielo. Pero parece un mito que se repite como otras " fábulas " de la cultura occidental y porqué no de la universal (el gran diluvio o los cometas que parecen carros de fuego, también las historias de los tres dioses de los belicosos higüey , que nos recuerdan a la Santísima Trinidad ) tienen ese dejo místico que nos hacen razonar de forma trascendente , con relación a un pasado común. Otro caso de la manzana fue el que protagonizó el inefable Paris , causante de desdichas para buena parte de los troyanos , que se vieron envueltos en una guerra por culpa de los amores del hijo del rey. Recordemos que hasta el descubrimiento de Troya, los historiadores creyero...
Un viaje por la historia y la cultura