C uando las peores pesadillas se ciernen sobre nuestras esperanzas, buscamos refugio en la imaginación, que nos abre sus puertas a través de la ficción y en este caso, la literatura. No en vano, Madrid se yergue como una urbe fantasmal, desde la que se otean pequeñas hormigas, grupos dispersos de personas, que brujulean por unas calles desiertas. La lucha contra un enemigo invisible, el coronavirus, que debemos guardar desde nuestros propios domicilios, se convierte entonces en una resaca. Virus por allí y por aquí, información a granel, todo relacionado con esta maldita pandemia, que va a dejar una inefable factura sanitaria y económica. Por eso, la literatura se torna cada vez más imprescindible. Es cuando desde la azotea, un café que yace gélido en la taza y en la otra mano, un ejemplar de Los colores del incendio , se convierten en una espléndida arma para combatir el miedo y el tedio. La segunda parte de la exitosa Nos vemos allá arriba , con la que su autor ganó uno ...
Un viaje por la historia y la cultura