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Mostrando las entradas etiquetadas como Vicente Huidobro

Huidobro, baleador de versos y excusas.

Sabíamos que con  Altazor , encimó cumbres insospechadas de la poesía. Por su precocidad y plasticidad fue realmente envidiado. Sin embargo, el gran amor de su vida, María Teresa Wilms Montt , tuvo un final desgraciado que jamás habría barruntado, y por culpa del cual Vicente Huidobro , el gran poeta, apenas tuvo consuelo en los años siguientes. Un halo de tristeza velaba su rostro de gentleman chileno, los sinsabores de un amor no correspondido, con un epílogo tan trágico que estuvo siempre presente en su mirada. Cada vez que enfrentaba a su amada, un labio feble que no pudo controlar mientras bebía los vientos huracanados o tibios por aquella maravillosa musa. María Teresa siempre fue un ángel quebradizo y de extraordinaria belleza. Su extrema fragilidad le hacía caer en los avernos a los que Huidobro acudía en su rescate. Como aquella vez que enclaustrada en un convento por un marido celoso y que en sus ataques de ira, golpeaba a la joven María...

Musa de piratas y bohemios

Una humareda azul intensa como sus pupilas, se desprendió del cigarrillo con filtro. Sofisticada, gambeteaba por la malograda pieza con tiento, mientras expelía frases con su voz argentina y alguna palabra en francés. - ¿Así que usted es Don Ramón? ¿El famoso Don Ramón?- El literato asintió con aires principescos. La joven dama entretanto siguió revoloteando en torno suya, enervando por su extraordinaria belleza, al maestro. - ¡Quería conocerle si no es mucho fastidio, mom chéri !- El poeta calibraba la hermosura de aquel ángel caído del cielo. Unas incipientes ojeras denunciaban sin embargo, una vida disipada. Don Ramón no le quitaba ojos, estudiaba a la joven, porque quería llegar a sus propias conclusiones. Había oído hablar tanto de la musa de los bohemios parisinos, que le azuzó una curiosidad insana. Manco, estaba garabateando con el otro brazo, el derecho y el que le quedaba, unas notas de la próxima novela y vino aquella c...