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Mostrando las entradas etiquetadas como Azorín

El paraguas rojo de Azorín.

N o somos un medio revolucionario- vociferó el director del periódico, en el que publicaban los primeros espadas. El naciente ABC de Torcuato Luca de Tena quería competir con El Imparcial en los favores de la burguesía, que se concentraba en los núcleos urbanos. Pero El País , dirigido por un ubicuo y controvertido Alejandro Lerroux se hallaba en la vía de la indefinición. Republicano pero qué más. Se tocó el bigote con los rieles corolarios en punta. El inefable Lerroux se había convertido en un fauno, que expelía cortinas de humo, pues fumeteaba enervado. Encontró un punto de razón. - Al contrario de lo que decía Von Bismarck , el auge de la socialdemocracia no es imparable. Nuestro público no quiere revoluciones ¿Cómo dejaste publicar semejantes patrañas a José Martínez? Azorín, maestro de la literatura. - No sé, jefe.- Se le había enterrado  la cabeza sobre los hombros al redactor jefe ¿ Dónde esconderse ante semejante aluvión de críticas?  - No podemos...

El fantasma de Larra

C ómo lo pudiste hacer, Baldomera?- La faz lechosa y la voz de ultratumba le había sonado familiar. Llorosa, la mujer se quiso tapar el rostro inundado de vergüenza. De pronto, el vórtice del espacio-tiempo, escondido en la Sepulcral de San Justo , había aflorado de la neblina. ¿ No estaba Baldomera en La Habana? El hombre tenía la cabeza agujereada de unos balazos perdidos en el tiempo. Debía  ser él de todos modos - No te reconozco, Baldomera, con lo dulce que eras. - Ni yo.- Se atrevió a alzar levemente la cabeza. - Ni yo a usted, quiero decir. - Y luego en tono de reproche.- Padre, se fue cuando yo tenía tan sólo cuatro años. Fue muy duro vivir sin su compañía. - El amor. - ¿Cómo que el amor, padre? ¿ Y el amor de los padres a los hijos? - Había cogido los arrestos suficientes para recriminarle su conducta pasada.- Por una pelandusca usted se mató y no sabe qué es lo que nos pasó. - Por supuesto que sí. Mi niño escribirá el libreto del Barberillo...