Siempre es dificultoso nadar a contracorriente. Cuando te acompaña la soledad más absoluta, y el eco de la voz de Jorge Edwards , que tañía con la hermosura del hablilla de los chilenos, se convierte en un soliloquio en una isla en la que sólo se murmura entre dientes, para no ser declarado un apestado por los servicios de inteligencia castristas. Hasta un Pablo Neruda , receloso y repudiado por las autoridades cubanas, le dice que aguarde un tiempo, y que se deje llevar por la prudencia. Su discípulo/subordinado en la legación parisina, Edwards, le había informado de su decisión de publicar un libro, Persona non grata , que relatase sus desencuentros con la dictadura cubana, cuando ejerció no sólo de encargado de negocios del gobierno de Salvador Allende , sino que recibió el cometido de abrir la primera legación americana en tierras caribeñas, en 1971. Todo un desafío al Tío Sam , que no se andaba con chiquitas, como más tarde comprobó...
Un viaje por la historia y la cultura