El requesón (asimilaciones de esperma no segregada) de algunos artistas ha entrañado sus creaciones de una obscenidad, que a veces como esquirlas, invaden nuestra sensibilidad. Cuadros donde la cópula asilvestrada se nos hace más que evidente, a pesar de que nos frotemos los ojos incrédulos, o en los que el piano sodomizado se adivina vehemente en la composición. Las dilaciones de algunos de estos arquetipos genialoides nunca intencionadas en el terreno de la sexualidad, debidas en parte a su retraimiento natural o a su idilio con las musas, sea cual fuere el motivo, les apartaron de las artes amatorias hasta edad madura. Con los años sus omisiones se transformaron en obsesiones sexuales, delirios de epígonos de Onán, que fueron macerando en sus obras con un barniz de escándalo. Pocos recuerdan del joven Luis Buñuel hasta que salió de la crisálida de su soledad en La Residencia de Estudiantes , más que su aspecto hosco, lacónico e...
Un viaje por la historia y la cultura