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Mostrando las entradas etiquetadas como Göering

Viaje al miedo en la Sublime Puerta.

¡Recabar el apoyo de los turcos! Esa era la misión secreta que había llevado a Winston   Churchill a reunirse con las autoridades  de aquel país, que no era cualquier país para el viejo león de la política británica, precisamente. Con sus pasos vacilantes, el bombín encasquetado a su cabeza voluminosa y unos vasos de güisqui matutinos hirviéndole en el torrente sanguíneo, se dirigió al encuentro reconfortado y creyendo haber espantado sus miedos respecto al pasado. La recepción tendría lugar en un vagón, con los fantasmas  angostos de Gallipoli aguardándole en su cabeza. ¡Imposible no acordarse de semejante cagada! - ¿Qué desea tomar, el señor? - Le advirtió el metre del vagón que llevaba estampada una sonrisa en su rostro, y le sacó por un instante de su íntima zozobra. La  experiencia de Churchill en la diplomacia, le prevenía en cualquier caso contra la cordialidad afectada  turcoá...

Mona Lisa y el rapto de su sonrisa

Podría haber sido una cabaretera, una meretriz cualquiera que nos secretase su tarifa en la  Babilonia de Heródoto o incluso una esfinge egipcia; tantos papeles interpretados por la jocunda señora, que siempre ha sido muy polifacética en nuestra mente calenturienta. Por lo demás, sabedora de los secretos más recónditos de monarcas, se malquistó con emperadores- fue una de las prerrogativas de Napoleón , que colgase de la pared de su gabinete: algunos autores sugieren que el conquistador se inspiraba haciendo sus necesidades, en los trazos de Da Vinci . Quizá sea éste el origen de su  sonrisa sempiterna, pese a que los expertos nos hablen del esbozo y la técnica empleada por el artista italiano, que engaña a nuestros ojos. Pero la muchacha nos parece susurrar en relación a Bonaparte o por lo menos nos lo imaginamos, que no la tenía tan grande.Claro que para los mal pensados, aclaremos que se refiere a la inteligencia del...

Chaves Nogales, desde Rusia con amor

Uno de los héroes de un panteón que trasciende a la pura inventiva de palabras, sería el maestro del periodismo, Manuel Chaves Nogales . En todo el remolino de acontecimientos que rodearon una vida tan baqueteada - la Guerra Civil española , la debacle francesa en la IIGM , o los bombardeos de los acólitos de Göering a un Londres desprotegido- siempre hizo gala de un juicio mesurado respecto al contrario, sin un ápice de rencor, lo cual nos resulta fascinante. Intelectuales de la talla de  Manuel Azaña (1) , que ocupó las más altas magistraturas de la II República , herido por toda la ponzoña que instilaban muchos artículos contra su fealdad - poco menos que batracio le llamaban para discutir su hacer político- luego  se mostró jactancioso en una época en la  que los destinos personales pendían del capricho de un soldado o miliciano mal encarado. Sin embargo, en esta tesitura, Chaves Nogales ayudó siempre que ...