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Mostrando las entradas etiquetadas como Thomas Mann

La isla de George Perec

  H ablábamos en portugués de literatura, con el cansancio y la noche esculpida en nuestros rostros. Desgalichados, y foscos, sin duda, el Café Gijón nos inducía a una atmósfera literaria. Cómo ser inmune sino a lámparas que remedaban estalactitas, y al eco de conversaciones ahogadas en el tiempo. Hasta nos acordábamos de la historia de ese ilustre artista gafe, y de un incrédulo y no menos insigne periodista. El juntaletras peroraba que en el siglo de la ciencia, por supuesto el veinte, no cabía pensar en la mala suerte, lo cual era propio de perdedores. Uno de los más grandes escritores del momento.  -            Cada uno se labra su destino. – Tenía las pupilas abismadas en su certeza, la del siglo de las luces, pero también de las sombras. No tardó en cambiar de opinión por cuanto bastó que se invocase el nombre del maula, que también frecuentaba el Gijón, que se estampó un automóvil contra el café, y casi arrolla su mes...

Benjamin Button y la eterna adolescencia de Fitzgerald.

" I want to see my child ! Mr Button almost shrieked. He was on the verge of collapse " The curious case of Benjamin Button  Todo se disfrazaba de un velado misterio a los ojos de un padre jovial, que irrumpió en el hospital donde se mueven los recelos en torno suya. Se suceden las galerías, rellanos, y escaleras, que con pies que parecen propulsados por un  charlestón frenético o ¿son las dudas ante un fascinante desenlace lo que azuza al lector? El padre se topa con enfermeras turbadas que apartan la mirada o se cansan de su impertinencia. Tan sólo reclama ver a su retoño, cuando por fin llega a la pieza y demudado descubre a un viejo que llega a la sesentena. ¿No estarán gastándole una broma demasiado pesada? ¿Aquel odre agostado es realmente su hijo? Es verdad que el filme protagonizado por el ubicuo Brad Pitt   evitó cualquier presagio y sorpresa la primera vez que leímos su relato, en inglés. Con anterioridad habíamos penetrado en la novelística de F. Scott Fi...

Hablemos de literatura, por favor.

Lejos de nuestro ánimo ser sentenciosos, ni mucho menos campanudos a propósito de la literatura del exilio,  ya que los tropiezos de algunos articulistas indocumentados que tocaban de oído sobre nuestra posguerra han sido muchos y muy clamorosos. Sin embargo, en el ámbito internacional uno de los exilios que se han transformado en lugar común, cuando hablamos de disidencia con mayúsculas, fue el protagonizado por el premio Nobel Thomas Mann . Normalmente encabeza profusas reflexiones que pontifican sobre el asunto; luego se vierten otras ingentes cantidades de tinta referentes a los disidentes soviéticos, que vivieron con dignidad pese a que las autoridades cercasen sus moradas con cámaras y micros, llamados chicharras en el argot, que registraban so pretexto de la seguridad nacional, las conversaciones más anodinas de la vida de los enemigos del régimen ( la temida Stasi , Staatssicherheit , que llegó a tener a un millón de funcionarios en nómina en su cenit, por otro lado tan b...