Sin duda una de las parejas eternas de la literatura, trufada de episodios hilarantes, sería la conformada por Scott Fitzgerald y Ernest Hemingway . Nos movemos en las arenas movedizas del primer siglo XX y llueven los testimonios sobre este dúo en París era una fiesta; o lumbreras de la metaliteratura como nuestro Enrique Vila-Matas han recurrido al bisturí de su agudeza, para apreciar la figura y el rostro de Fitzgerald, oculto en alguno de los protagonistas de los cuentos de Hem. Bien es cierto que otros autores se meten en el cieno freudiano, con el que sacarán a relucir matices sexuales en la relación de estos dos monstruos . Afirman con rebozo, que entre ellos hubo un amor platónico en ciernes. Más a su favor juzgan la prescripción de Ernest respecto a las limitaciones que una esposa acaparadora, Zelda, le imponía a su partenaire literario. Ese noray que le amarraba y le impedía despegar en la literatur...
Un viaje por la historia y la cultura