Ir al contenido principal

Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Ava Gardner

Lombard, Dixon, ¿podemos elegir el destino?

-N o te molestes. - Le dijo Ava Gardner , que se había encendido un cigarrillo en un descanso de un rodaje duro. Competidoras en la gran pantalla por el amor de un hombre, alzaron sus ojos a la silueta lacónica de Clark, postergado por la tristeza. Con sus caladas, orbitaba el humo azulado en arabescos en torno a la cabeza del dandi, que sudaba profusamente. Junto a los minúsculos mosquitos, el calor resultaba de lo más enojoso para Ava, porque se le corría el maquillaje. Un escorzo para coger la taza de latón con café, y la bella señorita Gardner siguió de cháchara. - Desde Carole no levanta cabeza. Por mí te lo puedes quedar, Grace. - Sentenció la libérrima Ava.    El animal más bello del mundo. Precisamente, Grace Kelly que escuchaba a su compañera de reparto, se conmiseraba de ella. Durante el rodaje de Mogambo , la morena había vivido la última crisis con Frank Sinatra , porque acudió a Londres por su cuenta a que le practicasen un aborto. Estaba convaleciente de la ...

Yo también amé a Ava Gardner

Infamantes ojos verdes de Ava Gardner que suplicaban ser amados e invitaban  al pecado en un país, que aún se debatía en una larga posguerra y en un carrusel de penitencias. Lugar de crisantemos, gasógenos, cartillas de racionamiento, y contención. Por eso en Madrid todavía rememoraban la estela del Buick azul de Manolete como si fuese la cola de una nave espacial, no vano, los transeúntes se paraban en seco, para admirar el venero de su chapa metálica en pleno Paseo de Recoletos . La economía entretanto había cobrado lentos impulsos tras el delirio de la autarquía gracias a que el Plan de Estabilización , que trajeron los tecnócratas de López Rodó , comenzaba a rendir frutos ( asimismo trajeron las bases para la posterior crisis bancaria).Se entiende entonces que la llegada de Ava Gardner en los años cincuenta fuese como un ciclón. La estampa de una mujer con sus curvas y labios suculentos, nada desdeñosos, que se paseaba garbosamente y se dejaba ver en los tendidos, despertan...