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Mostrando las entradas etiquetadas como Irene Nemirovsky

Los bienes de este mundo

  U n silbido, la muerte al acecho, como una serpiente que regateaba todos los obstáculos. Su corazón que palpitó, y la cara se le llenó de horror a Armand, porque la máscara dejaba un espacio, por el cual entraba el gas mostaza. A Pierre le parecía una escena de cine. Si se pudiese oír todo ese ruido estremecedor, pero tuvo la sensación de que el tiempo se amortiguaba, hasta que fue consciente de lo que ocurría. Los bigotes de su compañero de fatigas, su querido Armand, se convirtieron en el enemigo que le acercaba inexorablemente a la muerte, por permitir ese resquicio para que entrase el veneno. La magnífica novela de Nemirovsky. -  ¡Déjame, Armand! Un segundo, quieto. - Le ordenó, acompañado de un gesto de confianza, para un Armand perspicuo. Seguidamente, trató de apretarle por detrás la cinta de la máscara de gas .  Con todo, su compañero seguía sin respirar bien.  - ¡Venid, vamos, rápido! - Dos camilleros se lo llevarían pero antes, Pierre lanzó una mirada q...

Las hijas de Nemirovsky.

O tra vez Nemirovsky nos vuelve a sorprender con una narrativa clásica y esplendorosa. Con razón se ha convertido en un fenómeno literario en Francia, cuyos ecos llegan a las letras hispanas en deliciosas ediciones. Una de ellas, Los perros y los lobos , narra las experiencias de una muchacha que vive en el gueto judío de una ciudad ucraniana con un padre avejentado como un odre, por los vaivenes de la vida. En su camino se cruza su tía Raissa, que tiene evidentes delirios de grandeza, y a la que la fatalidad- enviuda pronto- le conduce a la miseria que rechaza. ¡No se identifica ni asume la pobreza del guetto! Sin lugar a dudas, el comienzo de la novela es impactante, porque como en un cuadro clásico, Irene divide el escenario por donde se desarrollará la misma,  en tres partes que representan: el cielo de riquezas materiales, lo telúrico y en último lugar el Averno, donde se encuentra el guetto. Entre medias, los judíos acomodados, profesionales, que ganan algo de dinero y tien...

Nemirovsky, el ballet en la literatura

H oy hablaremos de una joven judía pudorosa  e imbuida de soledad por un padre en constantes periplos de negocios , que escribía y  que además jugaba a crear mundos y personajes imaginarios a partir de chácharas, que escuchaba a su alrededor.  Con una formación exquisita que incluía la música y el baile, no es de extrañar que su prosa destile veneros tan elegantes ( sus borradores son como partituras de música). Sin embargo, los complejos propios y tenerse por tan poca cosa,  siempre hizo minusvalorar su capacidad literaria.  Quizá influyese el hecho de que nunca gozó del cariño de una madre que se marchitaba y que quería vencer al cruel paso del tiempo con cremas y cuidados incesantes, que le apartaban de sus hijas (este personaje rebrotará en varias de sus novelas pero con más crudeza en la fabulosa El vino de la soledad , donde su protagonista, creemos que un trasunto de la propia escritora, titubeará de dolor al pronunciar las dos silabas que nos emocionan ...