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Mostrando las entradas etiquetadas como Giuseppe Tornatore

Cuento de Cinema Paradiso Parte III

Para leer el primer capítulo de este cuento: https://elazoguedemidesespero.blogspot.com.es/2016/06/el-cuento-de-cinema-paradiso-parte-i.html Para leer el segundo capítulo de este cuento: https://elazoguedemidesespero.blogspot.com.es/2016/06/el-cuento-de-cinema-paradiso-parte-ii.html 3 Y la madrugada cedió su cetro al día. El chambelán no pudo dejar de pensar en la niña de ojos azules.<<Si le demostrara todo mi amor....aunque no puede ser con versos, porque tengo fama de componerlos fácilmente, cuando los necesito para mis conquistas amorosas>>, hablaba para sus adentros.<<Tiene que ser una prueba definitiva de mis sentimientos, ahora que he descubierto el auténtico amor. Qué más da si es princesa, yo soy caballero valeroso, que gané cientos de batallas para su padre>>. Cavilando, cavilando la nueva noche engulló la figura del chambelán. Paseando por los rosales se le ocurrió algo.-Ya está, la prueba de mi amor.- gritó y esperó hasta encontrar...

El cuento de Cinema Paradiso Parte II

2            Para leer el primer capítulo del cuento, acceder a este enlace:                  https://elazoguedemidesespero.blogspot.com.es/2016/06/el-cuento-de-cinema-paradiso-parte-i.html                           En una pared sucia el cartel de ‘ Via col vento  ’ recordaba a Salvattore la  figura paterna.- Tu padre se parecía a Clark Gable.- le contó en cierta ocasión Alfredo, a quien le empezaba a clarear la coronilla.- Tenía una sonrisa preciosa, que enamoraba en cada ocasión que mostraba su marfileña caja de dientes.- ayudado por los relatos inocentes de Alfredo, y las imágenes de los soldados anónimos, sin rostro, más bien despojos humanos, que se desplazaban en los noticieros por la pantalla de cine a razón de veinticuatro instantáneas por segundo, Salvattore Di Vita había perfilado en su mente una original mezcolanza, e...

Cinema Paradiso y el paradigma de un nuevo lenguaje

Sin duda Cinema Paradiso llena las retinas de los cinéfilos; los héroes del celuloide perdidos en el imaginario de generaciones pasadas, desfilan fotograma a fotograma por el escenario de la gran pantalla. Y con fruición nos atrevemos a revelar quién es el actor de la imagen y en el sumum del deleite, atinamos tardos con la cinta que protagonizan. Con todo, es una galería carcomida de rostros, que casi nada dicen al espectador contemporáneo: Toto, El Gordo y el flaco, Ana Magnani, la esplendente Brigitte Bardot,  y  Charlot conformaban aquel panteón de actores ilustres. Estrellas en el sentido más estricto, cuyo venero nos llegue a la manera de un sonsonete conocido, pero que no son más que fósiles errantes por la pantalla. Quizá aquí estribe la pasión arrumbada que me explicaba un profesor de Instituto, amigo mío, que inerme no hallaba las razones, por las que la película de Giuseppe Tornatore no había conmovido a la batahola de jóvenes de quince años de su clase.- Es m...