P or aquí, que este árbol es sagrado, es una puerta celestial que nos transporta a otra dimensión, donde moran los habitantes de Gondal . - Bosquejó con ojos febriles Anne ; las pupilas se habían agrandado buscando la complicidad de sus hermanos, que revoloteaban como mariposas por los arriates del malogrado jardín familiar. Entretanto, parloteaban en un idioma ininteligible para cualquiera que fuese un extraño a sus juegos. - Pero si desciframos la clave, una palabra secreta, los caballeros brunos podríamos sorprenderos en una celada. ¡ Qué venga la luz a vuestro reino, Anne! - Y se abalanzó el dulce Branwell a por Anne con una pluma, a fin de cosquillearle la nariz.- ¡Dime la contraseña, felona! - La otra se agitaba como gato panza arriba, aunque fuese su hermano venerado, hollaba territorio sagrado: los predios de la imaginación y una especie de lealtad oculta a unos súbditos inexistentes. Más dolor le causaban las risotadas de Charlotte y de Emily que había...
Un viaje por la historia y la cultura