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Mostrando las entradas etiquetadas como Vicente Aleixandre

Dámaso Alonso, viajero de la historia

  E n los vórtices recónditos de la historia, caminó en solitario. Un joven que había recibido el premio extraordinario de su instituto y al que sus retinas entretejían no más que brumas. Su madre, paciente, más hermosa que él, que fue consciente que la donosura de ella se la había negado Dios a su hijo, le recitaba todas las lecciones. Y gracias a esa voz, descolló una memoria que resultó prodigiosa. A Dámaso Alonso se le daban especialmente bien los números, y la lengua. Lo primero, por su mentalidad cartesiana. Vectores que crecían para hallar mentalmente el kern de aquel espacio, en el que flotaba su mente.   El maestro Dámaso Alonso.  Ese niño en el presente adulto, recordaba con pulcritud cualquier sonido de aquellas gélidas tardes de invierno, consumidos los dos cuerpos, casi en la molicie. El brasero despedía un calor agradable, un tanto narcótico. Las piezas no estaban tan iluminadas como en nuestros tiempos, de ahí la pesada penumbra que los envolvía. Algunos...

Lorca y la Xirgu, amor en la escena.

  A rdía en celos, sobre todo de incomprensión. La diva lo habría querido para ella sola, pero le constaba que coqueteaba con la Membrives . Bodas de sangre debía haber figurado en su repertorio y por el contrario, su querido  Federico García Lorca  se la había vendido a la compañía de Josefina Díaz . Entretanto, el bonachón de Josep, su marido, renegaba con indulgencia sobre cualquier motivación oscura,  que llevase a Federico a hacerle un gran vacío.  -Margarita, querida, si le quieres, déjale ir. - Y con tono doctoral. - No hay ninguna conspiración en contra tuya por parte de nuestro Federico.   - Si, pero desde aquello.  La grandísima Margarita Xirgu. La diva del teatro dejó que sus ojos aguados, se bañasen en añoranzas. Esa obra imposible, con tantos saltos en el tiempo, un jugador de rugby.   Su sexto sentido le decía que la cuita   tenía su origen en ese bodrio: Así que pasen cinco años . Una acción que botaba en el tiempo y c...