E staban cansados de sus bravuconadas. La revolución, la revolución, ¿qué revolución? Aquella cuadra de poderosos caballeros aprovechaban el receso, para salir un rato a la estancia de fumadores de la Ópera de Berlín, con sus imponentes chaqués. Blandían cigarros y protestas en sus belfos. Aquel gordinflón, camisa parda de las SA ( Sturmabteilung) aullaba por las esquinas, que saldarían cuentas con los industriales, y eso no podía ser. Se adueñarían de las fábricas, que serían propiedad de los trabajadores. ¿Para eso habían apoyado a Hitler? Ernst Röhm, líder de las SA Nadie olvidaba, y menos ellos, que los grandes herederos de los emporios industriales, seducidos por Franz Von Papen , que les había vendido que Adolf Hitler era la solución, apoyaron financieramente la campaña electoral del cabo austriaco, que en este momento decisivo pecaba de inacción. " El diablo con sombrero de copa" que revoloteaba entre ellos...
Un viaje por la historia y la cultura