E l pelo ensortijado y blondo, caía sobre la frente de la momia, que los eficientes funcionarios imperiales habían incorporado para que ambos dignatarios se saludasen. Uno por supuesto desde el más allá. Con la cara avinagrada, el Primer Emperador aclaró que él no venía a visitar una momia, " sino a un rey ". Aquella mañana su camarilla más cercana, le había observado demasiado efusivo, como si hubiese inhalado los espíritus del conquistador o alguna que otra hierba que el mojigato Augusto tomaba siguiendo los consejos de su druida . Como tampoco libaba, el estado casi triunfal extrañaba en grado sumo a su círculo más cercano- Porque nuestro César , lloró al comparar sus conquistas con las del más grande. Un respeto, por favor ¡Cornelius, acérquese!- El fiel compañero se arrimó tembloroso, pues nunca había visto al emperador embebido de las fiebres de grandeza como le había ocurrido con el macedonio.- Él acabó con siglos de rivalidad entre Oriente y Occidente. Rindió con ...
Un viaje por la historia y la cultura