L a muerte ronda por sus ojos, que titilan desdicha y una suerte de sueños góticos. Una mirada que como sabemos, flota por el más allá, como sus relatos en los que el dolor y la locura van unidos. Vierte entonces unos versos desesperados, el último poema completo, que escribe el eximio escritor, Annabel Lee , casi tambaleándose por los efectos de un Baco inmisericorde . Se publicará de manera póstuma. Sin embargo, ¿quién es ella, quién fue Annabel Lee? ¿Todas las mujeres o sólo una? Quizá ninguna y todas a la vez. I nevitablemente, los versos de Edgard Allan Poe suenan en nuestra memoria con los arreglos y los acordes de Radio Futura . En nuestra ignorancia de entonces, abundamos ciegamente en unas pesquisas, que nos hicieron suponer que sería alguna chica conocida por su cantante, Santiago Auserón . Pero llegó la universidad, el metro que zigzagueaba como un topo, y aquella recopilación de la narrativa del famoso autor americano, que permitieron que las capas ...
Un viaje por la historia y la cultura