La imagen del gran Padura que se le viene a uno a la cabeza, es despanzurrando un buen habano que se desmigaja en sus labios, mojados seguramente por aquel Ron añejo Caney cuya semblanza y misterios tan bien nos desveló en un interesante artículo. Una conversación despaciosa, arrellanados en asientos de cáñamo de su jardín- cualquier jardín en Cuba es un vergel- y de fondo algo que suene a los Beatles . Le podría confesar, so pena de causarle una ofensa, que en mi opinión el alumno ha aventajado al maestro ( idolatra a Salinger ) pero sería demasiada desconsideración por parte mía, además cuando tenemos gustos bastante similares. En eso, mi tocayo Pitol, chocaría nuestras manos, porque le deslumbró El siglo de las luces de Carpentier . Lejos de mí, y de mi modestia verme en una tertulia de letras con dos monstruos de la literatura. En el caso de Pitol, también muy viajado. Leonardo, como decía, parece un individuo maduro, reservado que abandona su laconismo a medid...
Un viaje por la historia y la cultura