Releer Miau y en cualquier caso la literatura galdosiana, dada la facilidad con la que el genio canario se madrugaba una novela de calidad excelente, siempre es un deleite para los sentidos. Decimos bien que son los sentidos los que se recrean, pues con afán pictórico aparecen las estampas de un Madrid decimonónico, entreveradas eso sí, con tramas que parecen eternas. Como sociedad, cumplimos una especie de Destino Manifiesto , para que repitamos los mismos errores y costumbres, de forma mal disimulada. Quizá la relectura más interesante de Don Benito a estos efectos de comprender la España que ha cambiado mucho en lo aparente, pero que sigue teniendo un ejército de meritorios pululando en pos de los puestos oficiales, sea Miau. Confesaremos que nos enternece su nieto, Luisito y el abuelo, incansable aspirante a un puesto público en la España donde los cambios del turno, generaban a su vez una convulsión en los despachos y en los puestos de confianza. En uno de aquellos...
Un viaje por la historia y la cultura