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Mostrando las entradas etiquetadas como Raoul Walsh

La última farra de Barrymore. Walsh y Errol Flynn

  -          A mí me gustaría que me montase Errol. - Dijo la más blonda de las muchachas, de unas piernas más largas que un sueño  y sobre las que se erigía muelle, gracias a su entusiasmo. Hizo un gesto lleno de voluptuosidad, como si a horcajadas se subiese a los lomos de un corcel, que era ella misma. Ebria derribó algunas copas llenas de Moët & Chandon.  -          -         No la líes, Adele, y qué graciosa, tú te quedas con Robin Hood, y yo me follo a Juan sin Tierra. - Era cierto que John Barrymore tenía la vacilante palidez de los alcohólicos. Una gran apostura, y la frente bruñida de sudor. Su parloteo gangoso, que distaba de los  papeles de galán, malvado eso sí, que solía interpretar en la gran pantalla, pero la priva le deformaba el habla. Y le hizo perder facultades. En María Antonieta , el reparto fue consciente de sus limitaciones.  Cómo no, si duran...

Viaje al miedo en la Sublime Puerta.

¡Recabar el apoyo de los turcos! Esa era la misión secreta que había llevado a Winston   Churchill a reunirse con las autoridades  de aquel país, que no era cualquier país para el viejo león de la política británica, precisamente. Con sus pasos vacilantes, el bombín encasquetado a su cabeza voluminosa y unos vasos de güisqui matutinos hirviéndole en el torrente sanguíneo, se dirigió al encuentro reconfortado y creyendo haber espantado sus miedos respecto al pasado. La recepción tendría lugar en un vagón, con los fantasmas  angostos de Gallipoli aguardándole en su cabeza. ¡Imposible no acordarse de semejante cagada! - ¿Qué desea tomar, el señor? - Le advirtió el metre del vagón que llevaba estampada una sonrisa en su rostro, y le sacó por un instante de su íntima zozobra. La  experiencia de Churchill en la diplomacia, le prevenía en cualquier caso contra la cordialidad afectada  turcoá...