- A mí me pasa con la literatura argentina , lo mismo que con la rusa.- Sentenció con ojos azogados José Manuel, bohemio de chilaba y perilla, con el que conversaba morosamente sobre libros. Esbozábamos sonrisas ya que nuestros comentarios se alimentaban de una clandestinidad que a los demás se les hacía plúmbea en un difícil entorno, como el que representa el parque donde juegan nuestros niños, veteado de sobresaltos. ” Marta, no pases por el carril bici ” reconvenía a sus hijas con los brazos abiertos y dando tortazos a diestro y siniestro, como padre solícito y molino gigante. “ La torta antes que el accidente ” me dijo quijotesco José Manuel, sabedor que el método de la torta estaba algo trasnochado, aunque era eficaz cuando los niños se empecinaban en hacer algo peligroso. A pesar de aquellos sustos “ macanudos ” mascullábamos entre dientes o destilábamos una flema, que sólo los dos entendíamos porque estaba fijada por...
Un viaje por la historia y la cultura