Cayeron en mis manos, las hojas polvorientas de un libro de Isaac Asimov , tras una mudanza tediosa que perló mi frente de sudor, por lo que conté los minutos que me restaban para saborear un gin tonic y poder hojear cómodamente Alpha Centauri , que aparte del título de la obra, es la estrella más próxima a nuestro sistema solar. Enseguida me enganché a sus páginas de color jaramago, ajusté mis gafas pues sabía que uno de mis héroes de la adolescencia me iba a secuestrar la voluntad como antaño, con sus maneras seductoras y nada apergaminadas de divulgar el conocimiento. Era verdad que la alternativa de mover muebles, resultaba mucho peor y que hasta un folletín de Corín Tellado me hubiese parecido una posibilidad mucho más halagüeña que la esforzada tarea, que muchas veces con todo y como botón de muestra aquella tarde de fatigas, nos guarda verdaderas sorpresas (1) En cierto modo, me recordaba a mi época de estudiante universitario, cuando en los períodos de exá...
Un viaje por la historia y la cultura