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Cuento de Cinema Paradiso Parte III



Para leer el primer capítulo de este cuento:
Para leer el segundo capítulo de este cuento:


Y la madrugada cedió su cetro al día. El chambelán no pudo dejar de pensar en la niña de ojos azules.<<Si le demostrara todo mi amor....aunque no puede ser con versos, porque tengo fama de componerlos fácilmente, cuando los necesito para mis conquistas amorosas>>, hablaba para sus adentros.<<Tiene que ser una prueba definitiva de mis sentimientos, ahora que he descubierto el auténtico amor. Qué más da si es princesa, yo soy caballero valeroso, que gané cientos de batallas para su padre>>. Cavilando, cavilando la nueva noche engulló la figura del chambelán. Paseando por los rosales se le ocurrió algo.-Ya está, la prueba de mi amor.- gritó y esperó hasta encontrarse con la princesa.

Era una mañana calurosa en la que los sauces lloraban ante tanta hermosura. <<Ojalá esculpieran en mi tronco el nombre de ella>> parecía decir el más alto. Camino imaginario de estrellas pintaba la mente del chambelán, cuando presentía a lo lejos la figura femenina de su amada.



La Sicilia eterna y profunda.


Hasta que una mañana el ladrón de corazones, asaltó los pensamientos reales, cuando había llegado a su altura.- Señora mía, no he dejado de pensar en sus labios, oasis de amor, ni por un instante.

-          ¡Qué osadía, chambelán!.-respondió sorprendida.- Sabe bien, que nunca podría ser su amante.-seguía indignada.


-          El amor no conoce de estatus, ni siquiera de momentos adecuados. –al decir esto, el músculo de 51 pulsaciones por minuto apedreaba su pecho-Los corazones cabalgan desbocados cuando amor está subido a ellos-replicó.- Por eso, quiero darle una prueba de mis sentimientos.


-          Sí, cuál.- la vehemencia del caballero atrajo la curiosidad de la princesa


-          Durante cien noches esperaré sentado debajo de su ventana.- entre la anisedad y la saliva tuvo que parar su exposición unos segundos.-  La noche que su majestad sepa que me quiere,sólo tendrá que abrir la ventana, que yo entenderé.

-          De acuerdo, caballero.- como quiera que todo aquello le parecía un juego,no dudó en aceptar.<<Seguro que no aparece ni la primera noche>>rió interiormente.”

-          Las noches se sucedieron una detrás de otra. Y el chambelán no faltaba nunca a sus citas, Totó.- con las manos intentó Alfredo reflejar la grandeza de los sentimientos del caballero de pelo ralo.- Lloviera, nevara, hiciera frío o calor, el muchacho permanecía allí, de pie o sentado, debajo de la ventana de la amada.

-          ¿Qué fue de la princesa?.-preguntó interesado el joven.

-          Aburrida por las fiestas vacías de palacio, prestaba cada vez menos atención a los príncipes, venidos de los sitios más remotos.- Acercaba los ojos, casi sin querer, a los huecos que las cortinas de palacio dejaban a las miradas curiosas del exterior. De soslayo comprobaba, que él continuaba esperando en la noche amoratada.<<Eso si es amor>> pensaba ella<<Pero esperaré hasta la última noche,porque quiero comprobar si es verdadero >>.

-          ¿Entonces, acabaron juntos?.- caviló Toto, a media escala de un intervalo  interrogativo  y afirmativo

-          No, verás.-prosiguió Alfredo.- El caballero recibió la visita de su hermana, en una de esas noches..........

“ - Mamá ha muerto.- contó al caballero.La hermana, pelo lacio moreno, se desvaneció en la oscuridad de la noche.

-          <<¡Cuántos recuerdos!>>,las lágrimas de remordimiento bañaron hasta la hilera de cabellos.”

-          Como alma en pena deambuló durante el entierro. No pudo perdonarse el no haber estado las últimas horas con su madre. ¡Qué tristeza!.-tosió Alfredo.- La última semana le aguardaba...siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos  y la última noche llegó.- un requiebro silencioso aumentó la expectación de Totó.-El aire comenzó a soplarle en todo el cuerpo. De repente, sintió dolor de cabeza; la pierna  mala una punzada le dio. Movía las manos, lagrimeaba en abundancia. Rió al recordar la cara de luna de su madre, que redonda esbozaba una sonrisa.<<¡Qué bonita es la vida!>>. Cogió la silla que durante noventainueve días soportó el peso de su existencia y se marchó.

-          ¿Cómo puede acabar un cuento así?.¿No triunfó el amor?.-protestó Totó.-¿En la noche cien se marcha?. No entiendo el final, qué quiere decir

-          No lo sé, amigo. Lo escuché así, y así te lo conté.    

Giuseppe Tornatore, quizá imaginó la mejor ópera prima,
y sigue la estela de Cinema, con la creación del cine más literario

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