El ruido de los fusibles, premonitorios. El eviterno siseo, y el acero fulgurante que brillaba gracias a la incandescencia residual de los focos del estudio, cuando se producía el corte de luz. Era lo único que conservaba en la oscuridad Amparo Rivelles, a la que todos admiraban sus labios perfectamente cincelados, esa mirada con desdén, que caía sobre el enamorado. Igual que ese ser mitológico, La Medusa, que petrificaba a aquéllos que osaban confrontar la vista con ella. A pesar de su juventud, Rivelles se había consagrado con el rotundo éxito que significó El clavo, título también señero en la filmografía del realizador Rafael Gil, que acaudillaba a esas huestes del cinematógrafo en ese nuevo proyecto, La fe, junto al galán Rafael Durán. Repetían otra vez en la cartelera esa fórmula del éxito, y él se decía que bebía los vientos por la Rivelles. La diva se consideraba sin embargo,demasiado joven para cualquier clase de compromiso. Antes quería conocer mundo, como correspondía a una mujer que pertenecía a una de las sagas artísticas más conocidas de la actuación.
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La diva, todavía una niña, Amparo Rivelles. |
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Don Rafael Gil, en labores de dirección. |
- Joder, otra vez, se ha ido la luz otra vez. – Rugió Don Rafael Gil, que tenía su colilla sempiterna en la boca, y que aterrizó a todo el equipo sobre las miserias presentes, en lugar de los dimes y diretes de la pareja protagonista. – Los exteriores son muy caros, pero dentro, quién cojones puede rodar una escena sin sobresaltos. – Eran años de sequía, “la pertinaz sequía” como recordó Rivelles unos años más tarde, y en los que a falta de producción hidráulica, se regulaba la demanda con cortes de suministro.
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El cine, ése fabuloso invento. |
- Parece que va para largo, señor director. Esto ocurre hasta en la CIFESA.
- Y en UFILMS. La CIFESA no hace milagros, amigo. Encima hace un frío de cojones. - Sin embargo, la bella Amparo pensaba en otras cuitas. La joven que se había metido en la profesión no por continuar la tradición familiar, sino por las algazaras que se formaban, por supuesto si la obra tenía éxito. Farra, ser recibida en los cafés con ojos aduladores, y convencerse de que ser abstemia servía de poco. Al final de la noche,desabotonarse el vestido de veintiún engarces con esa sensación de triunfo, y de libertad, para a continuación, dormir plácidamente. Se barruntó que por ese corte de luz, se le fastidiarían sus planes noctámbulos. Qué decir, en el Café del Gato Negro se podría encontrar con Josita Hernán, que estaba representando una obra en el Nacional, o con el gran Armando Calvo. Si se dejaba caer por El Príncipe, resultaba más que probable que se cruzase con su amiga, la Membrives, si es que no había comenzado su gira por Argentina. Se lo había dicho la propia Lolita, pero Amparo era muy mala para las fechas. En ese instante, la lengua mojada, la mente un reloj de arena con sus cálculos de tiempo, que prometían agotarle la paciencia.
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Rafael Durán, el galán más destacado de los años cuarenta. |
- Señorita Rivelles, dice el director que se abrigue, que encima hace frío. - Tomaban café con bollos, afuera hace hambre, en eso, los artistas de éxito, se consideraban unos privilegiados. Una maquilladora que aprovechó para repasarle el contorno de los ojos, siempre le hablaba de los viejos tiempos, como los más dorados, justo antes de la guerra. A Gertrudis, en pleno conflicto civil, le tocó maquillar a Imperio Argentina, y visitar los míticos estudios de la UFA. Fue testigo de la pasión que vivió un jerarca nazi por la artista española. - En el lado nacional no había estudios, pero estaba el dinero, así que también conocí los estudios de Cinecittá, señorita Rivelles.
Aunque para Gertrudis, su maquilladora, ninguna tan guapa como Raquel Meller.- Si acaso usted, Amparito, se le parece algo. - Aquella noche, que parecía que la interrupción iba para largo, le volvió a hablar de su actriz preferida. - Los cortes de luz, gajes del oficio. Como los admiradores. Algunos son tan enamoradizos. Recuerdo la situación más embarazosa, me ocurrió con Raquel. ¿Sabes quién se enamoró de ella? Vino buscando intermediación un grande de España.
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La bella Meller, portada del Time. |
Ardía lentamente en las brasas del amor el hijo de ese grande. Para Don Joaquín Sorolla, Ximo en familia, solamente existían dos pasiones: la pintura y su familia. Debía acabar por aquellas fechas unos encargos de la Hispanic Society, grandes retablos en las que se mostraba la España más costumbrista. Pero su labor se frenó en seco, por el desvelo que le producía la situación de su único hijo. La Meller le daba esperanzas o más bien largas a su Ximo, aunque por su alcurnia, siendo hijo del gran pintor.- Odiaba el señor Sorolla, al que conocí, Amparito, toda la fanfarria. Si se anunciaba su presencia con antelación, no había lugar de España en el que no se le recibiese con orquesta y fuegos artificiales. Tanta pompa, abrumaba al gran pintor. Era muy sencillo para ser un grande de España, ¡qué gusto!
- Pero si Doña Raquel correspondía a su hijo, ¿ dónde estaba el problema,Gertru?
- No sabía decirle que no,que es diferente. Pero déjame que te cuente. - Y le contó con voz pastosa que el muchacho de Sorolla, ya en la veintena, asediaba a la cantante con constantes atenciones. Pero una vez que la Meller le quiso poner freno a esas efusiones, Ximo, habló de quitarse la vida. Esa situación causaba desazón en el genial pintor, si bien había más razones. Cuáles, preguntó la Rivelles, sumida en la penumbra de los estudios, mientras Gertru le repeinaba con verdadero esfuerzo y se quejaba de los enredos de su cabello. Nada hacía vislumbrar porque retornase la luz pronto, y con la curiosidad azuzada, Amparo quería respuestas. -Le podía más el temor de la compañía de Meller. Era una unión extraña, pero el esposo de Raquel, Enrique Gómez Carrillo sí que sería un serio contratiempo, si se enteraba de esos amores, que no llegaron más que a ser platónicos. Y se enteró. Por eso, Don Joaquín Sorolla acudió a la cantante, para interceder por su hijo desnortado. Carrillo tenía fama de estupendo duelista, además de escritor de renombre. Ximet no tendría ninguna oportunidad con Gómez Carrillo, que era como se resolvían esas situaciones entonces.
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Gómez Carrillo, un escritor de armas tomar. |
- ¿Ese Gómez Carrillo no fue el que entregó a Mata-Hari a los aliados?
- Eso quería atribuirse él, que era muy fanfarrón. Pero no es verdad. Sí que era un donjuán. Afortunadamente, Gómez Carrillo pasó por alto esas intromisiones del hijo del pintor, en atención al maestro, al que admiraba. Sorolla quiso encerrar a Ximet para que se curase de su mal de amores, que todavía le duró un tiempo. Para cuando pudo acabar sus compromisos, a Don Joaquín le comenzaron los achaques. - De pronto, vino la luz, y Amparito se mostró ansiosa por mirar su reloj. Estaba a tiempo de disfrutar de la noche madrileña en sus cafés. Por otra parte, aquel rodaje no estaba exento de otros intereses y litigios. Cualquier adaptación de una novela de Palacio Valdés resultaba polémica, así como la promoción. Rafael Durán comentaba en las intervius que había asistido a un seminario para adaptarse a su papel de cura. Y Amparito rezongaba con razón, que por su personaje, ella tendría para ponerse en situación, que haber ingresado en una casa de lenocinio. Una forma de defenderse, porque en aquella época era difícil discernir realidad y séptimo arte. Quizá la perspectiva machista que imperaba entonces asignase esa maldad proterva en las mujeres, injusta e injustificadamente. Cindy Lauper lo cantaba muy bien: "Girls Just Want to Have Fun". Eso pretendía Doña Amparo Rivelles, una actriz que sin ser vocacional, quería divertirse y lucir su tremenda hermosura.
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Autorretrato del enorme Sorolla. |
Al leer Amparo Rivelles, lo primero que me ha venido a la memoria es su nexo con la entrada anterior. Si, porque si no recuerdo mal, fue protagonista de joven de una de las obras de teatro de Jardiel Poncela: "Los ladrones somos gente honrada", obra que si bien no la encumbró, sí le dio las notas para que dentro de las obras costumbristas de los escritores de entonces, Mihura, o Casona, tuviera un espacio, de tal manera y forma que incluso a la larga, y eso en aquel tiempo y en las circunstancias propias de la mujer de la época, no era tarea fácil, pudo ya en los albores de los 50 formar compañía teatral propia. Algo al alcance de muy pocos.
ResponderEliminarPero en su círculo, en su vida, todo fue diferente. No era una mujer normal. Rompió todas las reglas, y jamás le importó "el que dirán", de tal manera que se llevó a la tumba el nombre del padre de su única hija, alegando que importaba más el amor que no el apellido, y que por lo tanto nada tenía que decir.
Bien tuvo, por lo que parece, una aproximación de boda, esta con el galán de moda, Alfredo Mayo, pero, y por lo que parece, el hecho de que le llevara más de quince años de diferencia, teniendo ella sólo diez y siete años, hizo que al poco menos de una semana de efectuarse la boda, esta no se llevara a cabo.
No hace falta decir que trabajó con las mejores, entre ellas la inigualable Espert, o Lola Membribes.
PD: No estoy muy ducho en las cuestiones del espectáculo, pero he de reconocer que ha habido varias mujeres que han roto moldes, que fueron precursoras en su independencia frente a los hombres en una época muy dura, una de ellas, sin duda alguna, fue Amparo Rivelles.
Muy grande,Tot, has condensado la vida de Rivelles, que fue una enorme actriz y rompedora en muchos sentidos como los que nos cuentas. Y nunca confesó estar metida en la interpretación por las musas,sino por la atracción que ejercía sobre ella el mundo de la bohemia artística. Trasnochar y divertirse, que no estaba al alcance de mujeres "normales".
EliminarQuizá, corrígeme si me equivoco, la tendencia de la época, de raíz conservadora, estaba teñida de un puritanismo burgués que venía dado por el temor del hombre al nuevo papel de la mujer en el trabajo y en la vida pública. Detrás, el mismo hombre se afianzaba ante escritores de la gama de: Schopenhauer, Nietzsche, Nordau, Weininger, o Lombrosio, y que ella ya en el 48, si no recuerdo mal, ya era empresaria con compañía teatral propia.
EliminarY eso, eso no estaba bien visto.
Un abrazo.
Gracias
salut
Muy acertado, no te equivocas,Tot, casi nunca. Y en el teatro había experimentado con el innovador Luis Escobar, en obras que estrenó y que acercaban los problemas de las sociedades modernas. Hace no mucho descubrí la verdadera talla de Escobar, que con el apoyo de Dionisio Ridruejo trajeron obras-vanguardia en la agitada escena americana y en su literatura, con nombres como Richard Wright. Problemas como el sexo, el racismo llegaron a esa España no sé si sin luz,aunque pacata en muchas cuestiones.
EliminarOstras, mira, hace poco, cosa de tres meses, leí de la biblioteca el libro "Autobiografía de Dionisio Ridruejo". Si puedes y está en tus manos, léela, es de lo mejor, de lo mejor que he leído hace tiempo.
EliminarMuy buena, muy aclaratoria, muy detallada, muy bien escrita, muy tematizada.
Hay, ahora lo he buscado por Amazón, también la venta del libro:
https://www.amazon.es/Dionisio-Ridruejo-Biograf%C3%ADa-ENSAYO-BIOGRAFIA/dp/8490065268
Pero si puedes conseguir el libro por la Biblioteca, no te arrepentirás.
Un abrazo
Es un personaje único que se peleó contra molinos de viento sin importarle el medro personal. No la tenía en mi radar pero me la apunto. Muchas gracias.
EliminarEste comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarThe phone rings, in the middle of the night
ResponderEliminarMy father yells, “What you gonna do with your life?”
Oh daddy dear, you know you’re still number one
But girls, they wanna have fun
Oh girls just wanna have
That’s all they really want
Some fun
When the workin’ day is done
Oh girls, they wanna have fun
Oh girls just wanna have fun (girls, they want)
(Wanna have fun, girls)
(Wanna have)
Me encanta la canción, que refleja el espíritu de los años jóvenes de la gran Amparo Rivelles que buscaba el divertimento que era permitido a la troupe de los cómicos y actores. Una chica de bien no podría alternar de otro modo con bohemios, rapsodas y nocherniegos. Luego, el gusanillo se le fue metiendo para convertirse en la gran dama de la interpretación que fue,hermosa y radiante,altiva incluso con sus seguidores más dilectos. Cuídate, mi nombre es mucha.
EliminarCuántas Amparo habrá escondidas en la historia de cada arte, de cada país, de casa ciudad, de cada vida.
ResponderEliminarInteresante escrito, hay muchas cosas que no sabía.
Saludos,
J.
Sí, J., estoy completamente de acuerdo. Mujeres que supieron sobreponerse a las limitaciones de su tiempo. Lo que más me atrajo de esta inmensa dama de la interpretación fueron las motivaciones que exponía para dedicarse a una profesión tan dura por los constantes altibajos que se atraviesan en su ejercicio. Y es que quería divertirse y que por pertenecer a esa tribu nómada de los cómicos, no se la juzgase como una señorita de 'buenas costumbres'. Un abrazo y muchas gracias por tu presencia de narrador de gran calado.
ResponderEliminarSergio sigo esperando tu rostro amado saludos
ResponderEliminarGrande,Mucha. Qué tengas una buena semana,cuidate
EliminarQue bueno recordar a esos artistas del entonces, que con su trabajo incipiente en aquellos momentos presente, han abierto el pozo actual de la Cultura y Educación llevándolos hacia adelante, y subiendo gracias a su trabajo de aquel momento, el listón en cuanto a calidad, y a conocimientos, y a experiencia para las personas. Su trabajo debe ser recordado.
ResponderEliminarDesde luego, merecen cuanto menos nuestro recuerdo e hicieron cine con muchas contrariedades como los frecuentes cortes de luz que siempre recordaba la gran Amparo Rivelles,al evocar los duros años de posguerra.Ella era una de las mayores actrices de aquel momento. Un saludo y un placer leerte.
EliminarSiento decirte mi estimado SERGIO, que esta vez, me cuesta mucho comentarte nada sobre la interesante historia que nos has contado de AMPARO RIVELLES, porque la verdad es que de actores teatrales, incluso cinematográficos de la escena española no sé nada de nada. Meencanta el cine, sin embargo salvo contadísimas excepciones debo confesar que el mundo de la escena española nunca me ha atraído en absoluto. Reconozco la genialidad de Buñuel y Berlanga, pero me quedé ahí. De teatro nada. Por otra parte el mundo del artisteo en este país, como no podía ser de otra forma, estuvo impregnado de la misma pacatería que la sociedad española con el ingrediente añadido de los Pigmaliones que se arrimaban a las señoritas de buena presencia y viceversa, todo tan cutre y sórdido como la mente de aquella época. No obstante tienen muchísimo mérito, teniendo en cuenta las durísimas condiciones en las que tuvieron que desarrolar sus carreras por la falta de medios. A pesar de todo y como siempre, mil gracias! es increíble la documentación que manejas, pareces un reportero gráfico de la época, sea esta la que sea, tu abuelo debe estar encantadísimo y muy orgulloso de ti : )
ResponderEliminarAbrazo fuerte y buen resto de semana!!
Por eso eres grande, María, por intuir y aprehender con tu enorme psicología el espíritu de los tiempos. Rivelles quería rehuir toda esa pacatería, ejerciendo la profesión que le permitía comportarse como un varón más o cuanto menos, no ser el objeto del escrutinio de la llamada sociedad bien.Queria divertirse más que convertirse en una leyenda.Y también está semblanza parte de unas declaraciones de Rivelles,que si afrontar un rodaje es de por sí duro, imaginemos cuando se producen frecuentes cortes de suministro eléctrico. Como siempre, un placer leerte, por tu sexto o séptimo sentido y tu prosa,siempre admirable,María. Cuídate.
EliminarQue cualquier cambio comienza por nosotros mismos. Cualquier gesto multiplicado por cada uno de nosotros, se convierte en un fenómeno que puede revolucionar el mundo. Tan cierto cómo que adoro este mundo tan rico y diverso,que de una conversación entre dos personas surja un universo de posibilidades y disensos. Paseando por Vietnam ensimismado, pensaba cuántas realidades caben en este planeta. Hay malvados,bondadosos.Pasamos tantas veces por el vértigo de un final, en Cuba,en Europa con la crisis de los misiles de Alemania y de la llamada Guerra de las galaxias. Cambiaría muchas cosas, pero nunca que discrepamos porque del escepticismo surgen las preguntas,para que sigamos evolucionando.Y continuemos siendo tan diversos,siempre desde el respeto,incluido nuestro entorno. Un abrazo, . Nos agitas,nos conmueves y espero que tengas un verano muy feliz. Cuídate
ResponderEliminarNo puedo estar más de acuerdo, anónimo o anónima. Me has dejado perplejo, porque creo en lo que dices, es mi fe más rotunda, la que me maravilla de este mundo rico y diverso, nuestro mejor capital, que continuará girando hasta cuando nos llegue el momento de apearnos de él. Lo cual es un gran consuelo, como decía el gran poeta luso, Fernando Pessoa. Un abrazo y cuídate.
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