¿Quién era aquel tipo sobre el que escupían vituperios llenos de azufre? Unos bultos pasaron por delante de la caja de madera, para persignarse sin mucho convencimiento. Algunas palabras en ruso, que para los profanos sonaban a ronquidos. No en vano, el muerto encarnó como nadie la oportunidad perdida por Rusia para prosperar por el camino de una democracia. El cúmulo de detractores que en contra del personaje, se erigió al cabo de su vida, no fue nada desdeñable. Un ex primer ministro que llevaba una vida que pasaba desapercibida en la comunidad rusa de Estados Unidos, que le odiaba en silencio por muchos motivos, chocaba a los periodistas americanos encargados de escribir la necrológica del político eslavo. Esa era la razón principal de su ostracismo, tantas cuentas pendientes con todas las facciones de su país. Antiguos comunistas, rusos blancos, por supuesto, demócratas. En cuanto pasaban por delante del féretro, en cualquier caso demasiados pocos, sus paisanos bisbiseaban una oración por su alma.
"Oh Dios, purifícame a mi pecador pues no he hecho nunca nada bueno en tu presencia; líbrame del malvado, y que Tu voluntad se haga en mí, para que yo pueda abrir mis labios indignos sin condenación y alabar el Santo Nombre de Padre, Hijo, y Espíritu Santo, ahora y siempre y en los siglos de los siglos. Amén."
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El estado mayor del general Kornilov. |
Aleksandr Kerenski había descendido, de primer ministro del gobierno provisional ruso a disertar en el exilio enconadas soflamas por la radio. Más tarde se transformó en periodista especialista en bolchevismo, para acabar como modesto bibliotecario de la Institución Hoover . Sus pretensiones de liderar la resistencia contra la URSS, cuando no había sabido ni por dónde le soplaba el viento en aquellos días cruciales, despertaba la hilaridad entre sus compatriotas. En los libros de historia se referían como días cruciales a la Revolución de febrero de 1917, muy solapadamente, para no concluir que los bolcheviques habían derribado no el sistema zarista, sino una democracia, en la ulterior Revolución de Octubre del mismo año. - El muy estúpido había ofrecido su colaboración al ogro de Stalin, cuando los nazis invadieron nuestra patria. ¡Cómo si pudiera hacer algo!
Sin embargo, cualquier alma merecía aunque no fuese acreedora de la menor de las atenciones, un responso y si no se lo daban los popes de la Iglesia ortodoxa, de tapadillo algunos de los fieles arrostraban los prejuicios que les producía el personaje, para persignarse delante del ataúd. Al fin y al cabo, todos somos criaturas de Dios. - Pero él apagó el golpe de Kornilov. - Aducían en los debates encendidos de aquellos días, de una comunidad rusa que se había visto obligada a un doble exilio. Primero recalaron en la Francia y crearon su hogar, nobles que conducían taxis; el santo gremio de los chóferes fue uno de los refugios laborales con el que sobrevivir en la ciudad babilónica de París los primeros años. Músicos, escritores, científicos, llegaron en masa a la ciudad francesa y otros lugares de la Europa Occidental a partir de 1917,y en mayor medida, desde 1923 cuando acabó la guerra civil rusa. Habían huido con lo puesto, y en muchas ocasiones visto arder sus haciendas. ¡ Por San Macario el Grande! Para en 1940, retomar las maletas de cartón y con una mano delante y otra detrás, desperdigarse por esos caminos de Dios, huyendo de los nazis aliados de los comunistas. Esta vez a la gran América. - ¡Si hubiera mostrado la misma entereza contra los bolcheviques que contra Kornilov, no nos habríamos visto abocados a una huida incesante y viviríamos en nuestra tierra!
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Los guardias rojos en octubre de 1917. ¡A las armas! |
Una caja de madera que se llevaba buena parte de la historia del siglo XX. Con más entereza del finado, los renglones de los grandes acontecimientos habrían salido más derechos. ¿Por qué insistió en mantener el esfuerzo bélico? La llamada Ofensiva Kerenski de julio de 1917 desangró las posibilidades de la democracia. Nadie quería combatir en aquella guerra, y los falsarios bolcheviques prometieron "Paz y pan". ¿Quién se podía resistir a semejante tentación? Más deserciones, hasta que intervino Zimmerman, el ministro de asuntos exteriores alemán, para enviar el famoso tren del camarada Lenin. Una bala certera al corazón de la democracia rusa, para dejar fuera de combate al poderoso ejército ruso y permitir a las tropas del Káiser concentrarse en el frente Occidental de la Gran Guerra. Kerenski abandonó la firmeza con los soviets, y las corrientes de la historia se lo llevaron por el sumidero como el sueño de una noche de verano, junto a la democracia. Como sabemos, los bolcheviques engañaron al soldado cansado de guerra. Enseguida, sin solución de continuiddad, Trostky se encargó de organizar un Ejército Rojo que se batiría contra las fuerzas de la Rusia blanca y de la Rusia verde, en una guerra civil que traería millones de muertos y miserias. A punto de desbordarse y convertirse en un conflicto internacional. ¿Pero pudo hacer algo el pobre de Kerenski para haber evitado la Revolución de Octubre? La dependencia financiera del país de la banca francesa en mayor medida, habría provocado un caos crediticio y económico mayor, por lo que el político no fue capaz de cortar ese cordón umbilical y de retirarse de la Primera Guerra Mundial, con el fin de concentrarse en la reconstrucción de una Rusia maltrecha.
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Tropas americanas desfilando en Vladivostok, en 1918. Una guerra civil "internacional" |
Asimismo, los popes de la Iglesia ortodoxa le culpaban de la persecución que habían sufrido por el sindiós de los comunistas. Uno de ellos, había visto dinamitar la cúpula de su iglesia, mientras corría disfrazado con un traje y corbata, para perderse en su huida por la fría tundra. La religión era el opio del pueblo. Llegado el momento de rendir cuentas, todos se tornaban en hombres piadosos. ¡Cómo tener piedad de aquel hombre cuya inacción había provocado la muerte de tantos hermanos! Hasta la comunista española, más conocida como La Pasionaria, paseaba con desdén por sus labios su nombre. "Serás un Kerenski" . Era la frase propia para designar a los hombres de paja. Un protagonista repudiado por todos, que hizo lo que pudo con sus mejores intenciones. Y al que su ceguera, abrió las puertas a una de las ideologías más atroces de todos los tiempos. La Rusia más blanca también le endilgaba, ¡cómo no! la responsabilidad en el asesinato de la familia imperial en Ekaterimburgo. Corría el año 1970, y los cielos de Nueva York lucían límpidos, para situar nuestra triste historia. La de posiblemente un tonto útil cargado de buenas intenciones. El paso del tiempo nos ha demostrado, que en todas las épocas hubo figuras como las del personaje, que nos ha reunido hoy. El título de la entrada no solamente alude a su muerte, también al hecho de que estuviese en las nubes para no reconocer la amenaza, que significaron los bolcheviques en su momento.
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Kerenski y Kornilov, dos personajes que la historia condenó a la indiferencia. |
Para hablar de él se ha de tener base, yo carezco de ella.
ResponderEliminarPodría decir a su favor, que Kerenski tuvo la valentía de romper con el régimen, de denunciar las injusticias, de acercarse a las masas y de decirles lo que ellas (las masas) querían escuchar, que no era más que la abolición de las prebendas de la clase aristocrática por un nuevo régimen, que traería a los proletarios (aquellos que sólo podían aportar la prole, dado que no tenían nada más que aportar al país) una vida de equidad, de justicia e igualdad.
Quizá temió más a los enemigos externos que a sus correligionarios internos, llamados también camaradas. Quizá los camaradas eran sólo compañeros de viaje que lo utilizaron.
De los perdedores hay pocas reseñas, y las pocas que hay se intentan borrar.
Un placer entrar en esta página
Salut
Un placer leerte, Tot. Se suele interpretar su legado como el de la oportunidad perdida. No provocó más que la indiferencia en sus enemigos comunistas, que ni siquiera lo elevaron a la condición de rival. En cambio, sí que concitó el odio de muchos. Los antiguos comunistas por su apoyo a Stalin, cuando los nazis invadieron la madre patria, la Rusia Blanca, a la que se sumaron todos los adversarios de los soviéticos, no solamente aristócratas, también muchos demócratas y por último, los religiosos, que le culparon de la persecución que sufrieron. A pesar de su falta de cintura política, que muriese solo, culpabilizado por todos, no deja de despertar nuestras simpatías. Qué se borran al considerar cómo no fue capaz de cercenar a tiempo la dictadura bolchevique.
EliminarEn diciembre de 2017 fui a San Petersburgo, tras haber leído un excepcional estudio sobre la revolución rusa de Richard Pipes que me ayudó a contextualizar lo que fue aquello, aunque tuviera ya idea de mis años marxista leninistas en la universidad cuando leí Diez días que estremecieron al mundo de John Reed. Sin embargo, la interpretación de la revolución de octubre (o noviembre) era radicalmente distinta. John Reed recreaba un hecho épico revolucionario hecho por el pueblo contra la autocracia y sus seguidores. La historia de Pipes, uno de los mejores historiadores sobre este acontecimiento, dejaba la citada revolución en un vulgar golpe de estado contra un palacio de invierno desprotegido porque los regimientos de cosacos y ejército regular estaban lejos de Moscú. Fue un golpe de estado cruento e inmediatamente se instaló el terror como arma fundamental, especialmente contra las organizaciones obreras no bolcheviques, que eran minoritarios. Lenin fue un hombre que tuvo las ideas muy claras sobre cómo derribar la democracia rusa con demagogia y un amoralismo en que valía todo. Fue una especie de superhombre nietzscheano que impuso por la fuerza una visión totalitaria y al que nadie pudo parar porque tuvo suerte, porque fue peor que todos juntos, porque nadie creía que aquello fuera posible y no se reaccionó contra lo que en un principio era sumamente débil. ¿Y Kerenski? Ya lo has dicho todo, creo que muy bien. El desdén de la historia cayó sobre él. En España Azaña era una especie de Kerenski ante las fuerzas revolucionarias que tenían las ideas clarísimas imitando la revolución rusa. Para el bolchevismo no hay reglas morales ni democráticas de ningún tipo. Por cierto, Pipes desmonta el supuesto golpe de Kornilov como pura fantasía instigada por los revolucionarios.
ResponderEliminarAl lado de los bolcheviques siempre hay tontos útiles. La propaganda ideológica del comunismo fue especialmente eficaz y convenció a cantidad de intelectuales occidentales que iban a visitar la URSS. Los agasajaban, les ofrecían banquetes impresionantes, en medio del hambre generalizado, les halagaban el ego y tras unos días de cuchipandas se iban de allí diciendo que la URSS era el paraíso en la tierra. Un miserable Georges Bernard Shaw fue a Rusia en 1933 cuando había una hambruna en que murieron deliberadamente seis millones de ucranianos y otros, y Shaw volvió diciendo, tras numerosos banquetes, que en la URSS no había hambre. Muchos fueron seducidos por la propaganda. André Gide no fue uno de ellos y publicó tras su estancia un libro demoledor sobre el sistema soviético. A su informante lo fusilaron. Gide, que era comunista, desmontó el sistema soviético, a pesar de los agasajos y banquetes que le dieron. Pero él era un hombre íntegro e investigó qué había detrás.
Kerenski fue un hombre débil, tonto, situado en el peor lugar posible en el peor momento posible, y Lenin un hombre con una suerte insólita hasta que se le acabó y una militante anarquista le metió un tiro y lo dejó imbécil. Los setenta años de comunismo han sido la peor tragedia moderna de la humanidad. Ni el nazismo hubiera existido sin el comunismo. Se alimentaron mutuamente.
He dejado un comentario pero no sé si ha llegado.
ResponderEliminarComo para que no llegase. Un comentario formidable, Joselu, y cuando creo que has alcanzado la cima de tu brillantez, cabalgas sobre lomas más altas. El libro de Reed se debe leer a guisa de propaganda, y por situarlo en el contexto de alguien que vivió los acontecimientos, pero que los magnifica. Comienzos de opereta de la peor de las dictaduras, que supieron maquillar con propaganda. El cine y Eisenstein desfiguraron la realidad de los acontecimientos. En eso fueron unos verdaderos maestros. En libros de historia se salta la importante Revolución de Febrero para que parezca que los bolcheviques se rebelaron contra el autoritarismo zarista.
EliminarNo he leido el libro de Pipes, que pongo en mi punto de mira. Me encanta este período de la historia, sobre el que he leído bastante pero nunca lo suficiente. Un placer leerte, Joselu.