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Mostrando entradas de 2017

Gondal contra Angria y Gaaldine.

Por aquí, que este árbol es sagrado, es una puerta celestial que nos transporta a otra dimensión, donde moran los habitantes de Gondal. - Bosquejó con ojos febriles Anne; las pupilas se habían agrandado buscando la complicidad de sus hermanos, que revoloteaban como mariposas por los arriates del malogrado jardín familiar. Entretanto, parloteaban en un idioma ininteligible para cualquiera que fuese un extraño a sus juegos. - Pero si desciframos la clave, una palabra secreta, los caballeros brunos podríamos sorprenderos en una celada. ¡ Qué venga la luz a vuestro reino, Anne! - Y se abalanzó el dulce Branwell a por Anne con una pluma, a fin de cosquillearle la nariz.- ¡Dime la contraseña, felona! - La otra se agitaba como gato panza arriba, aunque fuese su hermano venerado, hollaba territorio sagrado: los predios de la imaginación y una especie de lealtad oculta a unos  súbditos inexistentes. Más dolor le causaban las risotadas de Charlottey de Emily que habían empeñado su palabra en u…

"La economía soy yo"

Su buena estrella de espadachín le habría de jugar malas pasadas, porque aunque burló muchos desquites con gallardía,  por una dama dio muerte  a un rival, y su currículo se vería manchado por la sangre de la víctima. Convicto y condenado a la horca, este joven escocés no aguardó pacientemente a que se cumpliera el veredicto y decidió  seguir escribiendo una vida novelesca fuera de los muros mohosos del presidio, así se escapó de manera rocambolesca. Leyendas y mitos, disfrazado de anciana o de funcionario, es lo de menos dado que pocos saben cuál fue el verdadero ardid de John Law,  para poner agua de por medio de las islas ( estaba encarcelado en Londres). Partió no sabemos porqué vericuetos con un hatillo en el que llevaba varias mudas - el hombre era coqueto y para la época, algo más que limpio y reluciente. Además, lo que nunca faltó a nuestro amigo fueron una buena peluca, y sus naipes, pues como  jugador profesional iban a sacar John Law de más de un apuro. La sombra de la espa…

El cerebro del bardo Darío.

¿Dónde está mi cerebro, desgraciado? - El interrogado le rondaba con el escalpelo sanguinolento, cortes allá y acullá, esto es, el Principe de las letras castellanas había cogido infraganti al Doctor Luis H. Debayle, que solemne había proclamado unas horas antes¡ Aquí está el depósito sagrado!"(1) Acababa de hacerle la incisión que levantó el tapete de pelos de la crisma, y el cholísimo, que había sido siempre muy coqueto, le resultó patético de esa guisa, por lo que el forense hubo de dominar una hilaridad, que le invadió a oleadas. Se hubiese muerto otra vez pensó, ya que si cualquier fémina entrase por la puerta de la morgue, y se topase con el cuerpo desmembrado, ni un poema le habría sacado del trámite. Porque el señor Rubén Darío llevaba a gala la fama de seductor gracias a sus poemas inigualables, pero no le acompañaba un físico rechoncho y panzudo. Tanto que mientras el equipo de medicina forense de Debayle hacía la descripción previa a la autopsia, les pareció que gira…

Teatro de la CNT

Las dos siluetas fumaron amparadas en la sublime oscuridad del teatro ¡La oscuridad, preciosa compañera cuando sobrevolaban los Heinkel y los Fiat por el cielo de Madrid! Y si no, un miliciano te lo recordaba desde la calle: '¡ hijoputa, fascista, apaga esa luz! Anastasio rememoraba estas lindezas, mientras ardía en una cólera interior, que no logró disimular. Daba caladas nerviosas, con el eco de los diálogos que en el ensayo, al estar la platea vacía, sonaban igual que en una caracola. No en vano, José Luis, el actor principal que interpretaba a Moliere y a su Tartuffo, se habia empeñado en disfrazarse con el famoso sayo amarillo. Les dolía la vista de ver aquel fulgor sobre las tablas tanto a Anastasio, uno de los encargados de cultura de la CNT, como a Alfonso el director artístico de la obra: una recreación de la vida del dramaturgo francés. Pero a ver quién le rechistaba; pues el divo se excusaba seguidamente con un dolor de cabeza, que interrumpía los ensayos para rebozo de…